13 de diciembre de 2011
11 de diciembre de 2011
érase una vez que aún sigue siendo, cuando el mundo se nos escapa de los dos lados, rebosando entre océano y continente, y nos quedamos sobre el meridiano mirándonos y te digo que qué más da que todo esté al revés si siempre nos ha gustado vivir bocabajo. tenemos un enorme revuelto de hormonas y sentimientos, y eso me gusta. nos hemos manchado las manos con colores. y sigue sin gustarte que te fotografíe, pero muy a tu pesar, tengo un ábum de sonrisas robadas debajo de mi cama. son demasiadas noches con risas de fondo. y demasiadas noches con lluvia en la calle y madrugadas austeras recogiendo del suelo pedazos de besos que se rompieron la noche antes.
vivimos con los ojos cerrados pero mirándolo todo. al final siempre llegamos a donde siempre, pero nunca faltan los abrazos de reconciliación y una luna para mirar y muchos lunes para bailar. nuestras semanas nunca terminan porque no les da tiempo a empezar. no existen sombras entre tu corazón y el mío. los despertares siempre van acompañados de alguna frase empalagosa -pero con encanto-, y entre palabra y palabra ya no usamos conjunciones (lo hemos sustituido por amor o cielo).
Hoy es el cumpleaños de Pollo, quien me ha mostrado que existe una realidad paralela donde se puede ser feliz con muy poquito. y me ha enseñado que de verdad existe el mundo, un mundo donde se mezclan nuestros ombligos inventándolo todo,
reinventándolo todo.
te quiero. (un poco más que antes de empezar a escribir este cursi parrafón)
las mentiras siempre se me han dado fatal. no podría aguantarte la mirada más de cinco segundos seguidos. al final me harás confesarlo y no quiero hacerte daño, de verdad que no quiero.
no quiero decirte que odio besarte la nariz cuando la tienes congelada, que detesto el contraste de temperatura entre tu mano y mi barriga, que estoy cansada del juego aquel de inventarnos un nuevo sentido porque ya el gusto y el tacto lo tenemos dominado, que me aburro en los atardeceres donde aparece un avión dibujando tu nombre en el aire.
y deja de mirarme así si ya sabes que estoy mintiendo.
veinte años con vida y acabo de caer que diciembre también es otoño vestido con camisetas, shorts y algún que otro chaquetón perdido. aunque he de reconocer, que puestos a elegir, prefiero cuando diciembre se calza de invierno y se esconde entre nuestras bufandas y abrigos. debajo de los jerseys y dentro de los bolsillos de mis pitillos vaqueros rotos. que anochezca antes de las seis y media. un chocolate caliente escondida entre tantas mantas, el sabor del frío, y el temblor que causa el arrepentimiento por no haber traído encima una prenda de más.
me gusta más diciembre cuando el café sabe a ti.
7 de diciembre de 2011
ni una puta palabra. no me sale ni una puta palabra. de vez en cuando se me escapan algunas sin querer, pero escasas son las afortunadas. se deshacen alrededor de mi boca y se dispersan en el aire. y yo me hago la mosqueada y no respiro para evitar que vuelvan a entrar en mí.
que yo no quiero continuar con este vacío. necesito que me sigas inspirando.
5 de diciembre de 2011
lo peor de lo peor ya ha pasado. ahora toca esperar. y las esperas a veces se hacen eternas y más si duran 6857294 minutos seguidos, sin descanso. tan eternas como aquella vez que me caí del columpio y tardé cinco meses en volver a subirme, por vergüenza a que se volvieran a reír de mí.
dicen que las cosas de palacio van despacio. pero yo aún no he visto ningún príncipe subiendo por la pared de mi casa para entrar, y mucho menos a ninguna princesa arrojar su melena trenzada por la terraza.
desde hace tiempo me he dado cuenta que absolutamente todo queda a mi alcance. lo más lejos de mí a cinco minutos. el bar de la esquina, el sabor a sushi en los labios y ese mercado al que nunca hemos ido. mientras tanto yo me imagino un mes de noviembre que no se termina. y que permanece como los cuentos que de pequeña contaba mi abuela, o como los besos que nos damos con luz tibia, y con edredón.
que la distancia entre tú y yo se acorta cuando subimos a un autobús de dos plantas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)