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15 de junio de 2015

cuando hacías nido.

a los ocho años dormía ya sola y a los veinticuatro aquí me ves, abrazando al cojín como si de madrugada vinieran a robármelo. fue faltarnos y yo qué sé, no concibo el sueño sin ti cuando hacías nido al otro lado de mis huesos. que necesito oírte sofocada bajo mi almohada. y salir a tomarnos un algo por el centro de la ciudad. brindar a tu salud por un motivo que yo me sé. y vuelta a las sábanas arrugadas. encontrarte a media noche si me descuido por mi pasillo y descalza. las plantas de tus pies congelándose sobre las baldosas grises. las calles cuando se cruzan conmigo y me hablan de tu pasado, y las paredes y sus edificios. que los dos salvavidas de mi nueva piscina son tus brazos en el momento en que toco fondo y me ahogo. que me sobran dos mil razones para acojonarme si te pierdo, y desapareces, y ya no estás. y me falta tiempo para correr en tu busca, agarrarte del pelo y decirte que me cago en la puta, yo sí que te echo de menos.

ojalá este viernes más vie(r)nes que nunca.
y así con toda la semana.
y el mes.
y la estación.

2 de abril de 2015

bocacalle.

se ha pasado más de mil avenidas y paseos rebuscando entre la mierda y la basura una boca que le dijera "quédate". y lo que no sabía ella era que donde tenía que hacerlo era, precisamente, en una bocacalle 
de la ciudad.

12 de enero de 2015

la mierda, el polvo, la pena.

estas ojeras crónicas te han dejado tirada en la cuneta, a un kilo y medio de distancia de la siguiente estación de servicio. te están desafiando entre puños y uñas mientras se te desgarra la noche sobre el jersey rojo granate y tu sujetador. 
ahora vosotras habéis decidido dividiros y no paráis de decir cosas diferentes. no habéis intentado volver a ser lo que fuisteis, sois demasiado inteligentes como para seguir jugando a haceros el muerto. y ahora todos los que pasan a tu lado con tanta prisa arrojan al arcén bolsas cargadas de mierda, de polvo y de penas hasta arriba. 
si quieres un consejo, continúa disimulando que sabes hacia dónde te diriges, no dejes que perciban tu indecisión. camina recta, mira al cielo con la nuca, y ten la frente a la vista, por encima de los hombros. anda rápido, esquiva la basura, la mierda, el polvo y las penas, haz algo para que no se den cuenta que no sabes a dónde te diriges ni a quién esperas. no camines nerviosa, el paso firme y arraigado, tienes que hacerles ver que estás segura y decidida, y siempre mira al frente. desde dentro hacia fuera.

si (te) miras desde dentro hacia fuera 
y no al revés 
puedes evitar encontrarte a ti misma.
a mí me funciona.

8 de enero de 2015

¡vaya usted a encontrar algo!

siempre que voy a apagar la televisión cambio de canal muy seguidamente como si mi vida dependiese de ello -a esto aún no le he dado una explicación-. y a veces ocurre que busco desastres naturales, de los que surgían en la puerta de mi casa y se extinguieron con el buen tiempo. con el calor las verdades permanecen ahí, intactas, pero luego cuando viene el frío las hace trizas y las esparce por todo el suelo y claro ¡vaya usted a encontrar algo! antes al entrar había muchísima luz, no sé si era el sol o era más yo cuando sonreía, pero ahora se lo han llevado todo; las ganas, la esperanza, la mierda. ayer pensaba que la gente que no sale a la calle está haciendo perder el tiempo a los que la andan buscando ahí fuera. hoy, sin embargo, entiendo que ese tipo de gente pueda sentirse con la necesitad de darse un último arreglo antes de abrirse al vacío del mundo, esperando encontrárselo lleno. pero
no.
déjame decirte que el frío ha secado 
hasta las entrañas,
agrientado más de un esternón.

31 de diciembre de 2014

para (ena)morirse.

vengo un año después, y eso es mucho tiempo para olvidar-rehacer-recordar-desechar a algún amor platónico, o algo que se le parezca. siempre he sido malísima en temas de simplificar, porque las personas como yo, así de extremos, dependiendo del día que coincida con cuál mes del calendario, resumen –puede que injustamente- de una forma o de otra. el caso es que yo tenía que decir algo sobre este año, pero no lo encuentro, quizás porque está lleno de cosas que (ya) no existen.
no existe la ley del todo vale mientras tanto.
la hora de comer no existe, ni tampoco los que te esperan sentados para almorzar juntos.
la hora del descanso no existe, ni la hora de levantarse tarde, ni ese alguien que te llama a deshoras para entretenerte con sus historias. construir planes con el fin que más se te apetezca 
no. 
agarrarte a ellos para avanzar y esclarecer un poco el camino de mierda. no. eso qué va a existir.
no existe ya el momento de tal,
la diferencia de edad que no importa, porque ya no la hay. 
porque no existe(s).
no existe nada de lo que espero, ni lo que recuerdo.
no existe ni siempre, ni nunca (aunque yo siempre he pensado que eran las únicas verdades universales).
ya no existimos ni tú ni yo
ni existe nadie que me inspire a escribir de nuevo sobre penas, cursilemierdas, o rabia.
hoy no existen gilipolleces que escupir, 
y a 31 de diciembre me he dado cuenta 
que tampoco existe nadie que las escupiría por mí.
ya no existe acordarse de las fechas importantes,
no existe forma de hacer noodles como me gustan
tampoco existe en la televisión club pirata,
ni existen mejores momentos que merezcan contarse,
y por eso suelo recurrir a los de hace años. 
no existe ni una verdad absoluta
en nada de lo que oigo
y quizás, tampoco, 
en nada de lo que he dicho.

y es que, pensándolo, a lo mejor un día voy y me muero. en serio, voy y me muero de alguna de las formas curiosas que hay para (ena)morirse –por sobredosis de extremos o tarada de la cabeza o loca del coño por yoquéséquién- el caso es que voy y me muero y me quedo sin contarte que soy –orgullosa, ambigua, irónica, graciosa- la versión más de puta madre que me he conocido hasta entonces. mira, tengo  doce meses de aquí en adelante para no cumplir todos los planes que tengo establecidos. y para vivir. sobre todo para vivir.(y que exista(s) después lo que tenga que existir).

el caso es que yo venía aquí 
porque tenía que decir algo sobre este año,
pero es que no lo encuentro.

1 de diciembre de 2014

buen viaje compañero.

llevo fardando una semana con que a partir de este momento no voy a juzgar y parece que la vida me ha puesto en entredicho como le ha dado la gana. ya me dijo una amiga que el hecho de preguntar el porqué de las cosas indirectamente lleva connotaciones prejuiciosas y podemos sentenciar a las personas y sus actos sin dar tregua. pero es que hay ocasiones en los que es la propia vida la que no te da ni un descanso entre momentos e historias y claro, no te sale otra cosa que preguntarte por qué. y ahí es cuando una saca fuerzas exprimiéndose los huesos y las entrañas y resquebrajándose un poquito más el esternón. llevo meses pensando que el mundo se ha parado ahí fuera pero aquí la única que está paralizada soy yo. y mira, da igual lo que hagas y cómo lo hagas porque la vida siempre va a tener unos planes para ti, y si tienes la suerte de que tus planes y ella coinciden aprovéchalo. y si no, mejor no preguntes por qué. 
mejor que no.


buen viaje compañero, otra vez, buen viaje.

27 de noviembre de 2014

la vida mata.

puede ser que sea la única que sepa que eres de las personas más especiales de la tierra, y de las pocas que aprecie tu valentía. sí, incluso más que tú. y lo que dices sin hablar. 
creo que la mayoría de la gente se pierde eso de ti. y es muy jodido.
también es jodido este sintigo tan amargo 
que hoy ha hablado por mí.
que yo no quiero volver al juego de palabras 
y reproches, porque no hay nada que reprochar.
ya no.
no quiero volver al silencio del otoño.
y sucede que la vida mata y noviembre saca su revolver y te apunta justo a las costillas. 
demasiado injusto para las dos.
y no, no es esa la guerra que quiero tener contigo. porque no quiero ninguna ya.
ya no.
no quiero ser lo malo del cielo que acontece esta noche, solo quiero llover y descargarme, y arrancar tu perdón del suelo
a ver sí así nievo.
no quiero cicatrices en el corazón, ni en las manos.
vuelvo a recurrir a las palabras, para pedirte perdón
una vez más, que ya me sé el final de esta historia
y esta vez no quiero que acabe mal.
qué injusta soy a veces.

y te pido mil veces perdón 
si tuviera que pedírtelo 
mil veces más.


14 de noviembre de 2014

la cosa está mejor.

la pista de baile está llena, y tú has preferido quedarte en casa. aquí no hay ninguna silla de plástico para sentarte. el suelo está lleno de cristales, y no me gustaría que te cortases al pisarlos. llevo bastante tiempo queriendo avanzar, pero es como si alguien desde arriba estuviese jugando conmigo a los sims y le diese a cancelar la acción cada vez que intento distanciarme de ti. tengo miedo de lo que aún queda por venir, muchísimo miedo, se podría decir que estoy cagada viva. y me apoyo a veces contra la pared para coger aire y continuar, como sosteniendo el mundo. mi amigo, el de los porros, me dijo una vez que la vida la elegimos nosotros, y que menos quejarse guapa, que nadie nos obliga a nada. y mira, yo el lunes necesitaba que me abrazaras y me dijeras alguna tontería, sentirte cerca solo. contarte todo lo que guardo y no escribo. tú me mirabas desde muy lejos como si yo fuera de porcelana y tuvieses miedo de romperme. hoy es viernes, y la cosa está mejor.
puede que no me oigas decir que siempre nos quedará parís, porque nunca estuvimos agarradas al vértigo de la torre eiffel, pero sí que habrás leído ya, aunque sea entre lineas, y más en días como hoy, cuánto de menos te echo, dublín.

por aquí es viernes, y la cosa está mejor.

23 de octubre de 2014

otra vez contar hasta tres.

pierdo los papeles si me llegan noticias sin haberlas pedido. 
van directas a la maleta, junto con el montón de despedidas y 
de todos los cuentos que no puedes 
contarme. 
como si no hubieran pasado los años, 
me encuentro buscando tus ojos 
detrás del rastro de la gente 
que deja al pasar.
recuerdo las ganas, y el puto escalofrío en la nuca, 
y ahora 
estos nervios de la barriga. 
pero qué puta necesidad emocional
la que he creado dando vueltas
en una retroalimentación
que se muerde la cola.
y solo por dejar que te cueles por las cicatrices 
que ya deberían estar cerradas 
a cal y canto. 
los juegos que yo misma creo 
y recreo, 
con todas esas inkidsexclamacionesatardeceresdirectas que esconden el miedo 
a no marcar tu teléfono
(y un besito a mí misma por hacerme la dura).

a la tercera cerveza, que es cuando una está 
más sensible de lo debido, 
me acuerdo de todo menos 
de la última vez que me dijiste que no. 
porque siempre lo dejamos todo para otro momento, 
como si eso fuera sencillo 
o la única solución. 
y volaron los momentos como vuelan los aviones 
que te alejan, 
como vuela el tiempo cuando no quieres 
que se vaya. 
y bienvenido sea el puto invierno en pleno otoño.

mi cabeza tropieza por décimoquinta vez mientras mi amigo se hace un porro y me da lecciones de amor y difunde ideas sobre las oportunidades que hay que dar a los demás, eso de no encerrarse y conocer gente nueva. y mira
no. lo siento pero no.
y ahí estarás tú. en un futuro 
contándome frente al café u otra cerveza que te volviste a enamorar 
y yo otra vez 
contar hasta tres, 
respirar, 
y sonreír.

él sigue fumando porros y hablando de la filosofía de la vida, y ahí estoy yo, ahogando penas con una cucharilla.



soy la mejor escena de una película 
que no pondrán en la cartelera.
(y otro besito a mí misma por reconocerlo).

28 de septiembre de 2014

tu sei lì.

ti penso, è certo, e non mi interessa con chi tu sei o dove ti trovi adesso. perchè la veritá è che lo so tutto, ma anche so che non posso fare niente. tu sei lì, io sono qua, e io non posso fare niente.
niente.

23 de septiembre de 2014

¿lo entiendes?

el cinturón de orión
ya está muerto.
siento ser yo la que te dé la noticia.
su luz es sólo memoria de estrellas lejanas
que ya no existen, físicamente hablando,
pero permanecen ahí, recordándonos en la noche
que la tierra sigue siendo redonda.
estos años hemos tenido que hacer algo similar
a dejar un caminito de luces 
para que alumbren nuestros cadáveres.
nunca me dijiste ninguna palabra.
mi correo sigue vacío de cartas 
y pienso que quizás no puedas perdonarte.
el mundo se va muriendo poco a poco,
el tiempo nos arrastra hacia el olvido, 
nuestras sonrisas se van arrugando
y a veces pienso que no crees
que aún esté hablando de ti.
la vida está siendo y yo desnuda de nostalgia 
congelándome las pestañas
con el frío del desconocimiento. 
siempre todo tan deprisa,
con la impaciencia de hacerme comprender
que necesito esta fragilidad
de mantenerte en la cabeza.
el silencio se acaba ahí fuera,
cuando los mares cubran las ciudades
y la marea deje de marearme
creo que seguirás sin poder perdonarte.
así que léeme siempre,
incluso cuando no escriba
porque esto es lo que nos va a seguir uniendo
yo hablando sobre ti -a pesar de prometerme no hacerlo-
y tú callando en la distancia.
he aprendido a vivir con este sentimiento
de no encontrarnos,
de no sabernos.

pero unidas en algún kilómetro del universo.
¿lo entiendes?

17 de septiembre de 2014

arterilola.



pena.
nombre femenino
1. sentimiento de tristeza y ternura producido por el padecimiento de alguien.
sinónimos: lástima, tristeza, pesadumbre, aflicción, pesar, dolor, amargura.

lo que noto debajo del esternón, a mano izquierda, cuando te pienso. pena que se adhiere al ventrículo y sale expulsada a los pulmones. que por mucho aire que coja no se ventila ni oxigena. regresa al otro lado del corazón y sale disparada por la aorta. me baña todos los capilares, me obstruye el cerebro y las arteriolas más pequeñitas se colapsan a la altura de la corteza.
tengo de mariposas infartadas
llena la cabeza.

Pero todo vuelve a su lugar de origen, 
así que buen viaje -supongo-.