Mostrando entradas con la etiqueta (entrañas). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (entrañas). Mostrar todas las entradas

7 de mayo de 2015

tu piel, que no es la mía.

que se te desgarren los ojos 
si tú me lees. 
y ahora vete tú a saber quién eres tú. 
que me adivines los amores 
y mis follamigas, 
o alguna que sólo llegó a ser amiga. 
que me intuyas sin conocerme las verdades que, a veces, son derribadas con mentiras 
-si es que me da por contaros toda mi vida-. 
que presientas 
     cuánto me toca el coño si pienso lo que me jodería perderla. 
           que si la voy a echar de menos ahora que me voy; y a mi madre, y a la playa, y a mi ciudad, pero sobre todo a ella. 
que te cabrees si es que me da por no aparecer, que te ofendas y dudes cuánto de razón tengo. que me busques entre la mierda y lo que no digo, y te pierdas como yo lo hice y te encuentres en algún mes cualquiera. que me conozcas sin conocerte. que pases en silencio o te atrevas a opinar entre los tuyos o conmigo. 
que sientas la necesidad de leerme todos los días. 
y resolverte las dudas y ponerme en tu piel, 
que no es la mía. 
me gustan las indirectas y la gente que se da 
por aludida. 
y que me leas para correr la suerte de que por más que pasen los años, si lo sigues haciendo, jamás desapareceré.

8 de enero de 2015

¡vaya usted a encontrar algo!

siempre que voy a apagar la televisión cambio de canal muy seguidamente como si mi vida dependiese de ello -a esto aún no le he dado una explicación-. y a veces ocurre que busco desastres naturales, de los que surgían en la puerta de mi casa y se extinguieron con el buen tiempo. con el calor las verdades permanecen ahí, intactas, pero luego cuando viene el frío las hace trizas y las esparce por todo el suelo y claro ¡vaya usted a encontrar algo! antes al entrar había muchísima luz, no sé si era el sol o era más yo cuando sonreía, pero ahora se lo han llevado todo; las ganas, la esperanza, la mierda. ayer pensaba que la gente que no sale a la calle está haciendo perder el tiempo a los que la andan buscando ahí fuera. hoy, sin embargo, entiendo que ese tipo de gente pueda sentirse con la necesitad de darse un último arreglo antes de abrirse al vacío del mundo, esperando encontrárselo lleno. pero
no.
déjame decirte que el frío ha secado 
hasta las entrañas,
agrientado más de un esternón.

4 de enero de 2015

todo saldrá bien.

ahora que me siento más viva de lo que estoy, que todo lo urgente pasa a un segundo plano y lo emergente me está arañando la cara. ahora que ya se asoma la bajada a esta cuesta de enero, que el pan de hoy mañana se pone duro. ahora que ya estoy en tregua y no me exijo ni me impongo, y no me pido (de)más, ni me mido con los demás. ahora, que de cuando en vez quisiera perseguirme por los bares y volverme a conocer, y recuperar el tiempo que no ha existido. ahora que me repito a mí misma y conmigo que todo saldrá bien. que todo saldrá bien.

3 de enero de 2015

siempre habrá órganos debajo de mi piel.

soy todas las tías que han muerto y matado por alguien. y a pesar de tener la sensación de que esta fragilidad acabará salvándome, no me preocupa en absoluto sentirme así porque sé que aunque ahora me sienta vacía, siempre habrá órganos debajo de mi piel.

14 de diciembre de 2014

qué gusto da escucharte.

corre la vida hacia el futuro y yo me quedo en casa con los planes de domingo oyendo golpear el agua contra la ventana. y qué gusto da escucharte. son los objetivos la meta de esa maratón que me empuja a salir al escenario, delante de una sala oscura llena de gente, unos putos focos alumbrándome los ojos y taponándome los sentidos. y yo con el pánico anclado a la garganta, incapaz de articular palabra entre tanto silencio. a las chicas cuando nos hacemos mayores en la gasolinera nos hablan de usted, y la niñata del mercadona ya se toma la libertad de decirme ''señora''. el olor a mojado me ha taladrado la nariz y esta vez ha ahondado hasta el corazón, y qué poco me gusta abrirme (así, de este modo). mira, hoy domingo podría haber sido, si hubiésemos, eso de, quizás aparecer por tu barrio y plantarte una bandera blanca sobre el tiesto de la entrada. esperar media hora en cada calle a que nos cruzásemos. dejarte un post-it pegado en todos los cuarto ge de cada portal, por si coincide que es el tuyo. siempre he sido experta en romper copas de vino contra el suelo frío del salón, mucho antes de combustionar las arterias con la noche. el tiempo no se acaba y yo intensificando cada minuto por miedo a que el siguiente no le siga. vienen de madrugada a visitarme
 los temblores 
que no se curan con mantas 
(que ya podrías ser tú, 
así en este orden) 
que me hartan la cabeza y mientras tú te construyes muros de ladrillo visto, dejándote al otro lado del mundo sin ver nada, al fondo de la esquina de tu cama. mira, hay que querer quererse demasiado para llegar a ser alguien como tú. primero hay que querer, siempre es lo primero.

tu voz, 
que empezó estallándose en mitad de una guerra
contra los nudillos de mi mano 
ahora se ha vuelto ansiolítica
a mis sentidos.
y un abrazo, lo que daba yo ahora por un puto abrazo.

1 de diciembre de 2014

buen viaje compañero.

llevo fardando una semana con que a partir de este momento no voy a juzgar y parece que la vida me ha puesto en entredicho como le ha dado la gana. ya me dijo una amiga que el hecho de preguntar el porqué de las cosas indirectamente lleva connotaciones prejuiciosas y podemos sentenciar a las personas y sus actos sin dar tregua. pero es que hay ocasiones en los que es la propia vida la que no te da ni un descanso entre momentos e historias y claro, no te sale otra cosa que preguntarte por qué. y ahí es cuando una saca fuerzas exprimiéndose los huesos y las entrañas y resquebrajándose un poquito más el esternón. llevo meses pensando que el mundo se ha parado ahí fuera pero aquí la única que está paralizada soy yo. y mira, da igual lo que hagas y cómo lo hagas porque la vida siempre va a tener unos planes para ti, y si tienes la suerte de que tus planes y ella coinciden aprovéchalo. y si no, mejor no preguntes por qué. 
mejor que no.


buen viaje compañero, otra vez, buen viaje.

20 de octubre de 2014

te quiso a morir (y ahora se muere).

yo no quería que me recordaras como la chica que te quiso a morir y ahora se muere. como la que escribe cursilerías a diario aquí porque es la única forma de sentirte no lejos. no quería que me pensaras como la que va por la calle mirando al suelo sin echar la vista al frente, que compra libros de segunda mano y los lee en voz bajita dentro del autobús mientras evita llorar si ponen tu canción favorita. la que esconde momentos de esquinas y ciudades y se echa a fumar por desvanecer la realidad entre tanto humo. no quería ser la que deja postales en cada buzón de tus nuevas casas y que acaban en cajones y cajas de cartón, cogiendo mierda en el sótano. ni la que deja cartas a medias por no tener tu recién estrenada dirección, ni la que se inventa historias porque la suya le supera. tampoco la que escucha su grupo favorito pensando que tú estás escuchando el mismo también, al otro lado del mapa. no quería que pensaras en mí como la loca del coño que apostó y perdió el corazón y parte de esternón en aquellos planes que aún escuecen los ojos. ni la que quería llevarte consigo sin tener ni puta idea de a dónde os dirigíais. 
yo solo quería una casualidad más, que me besaras por la noche, y me levantaras con el café de media mañana, en una de tus cienes de tazas coleccionables.


quizás que estés leyendo esto sea esa casualidad
yo también estaba pensando en ti.

17 de octubre de 2014

demasiado lento.

te estoy besando mucho más lejos.
allí donde el otoño se fusiona con el frío y se vuelven
los minutos eternos
para todos los que jugasteis, 
y (me) perdisteis en otro tiempo.

todo a oscuras, 
un concierto delante de nuestros ojos
donde la razón y el corazón se van de festival
y nos dejan 
de vez en cuando 
tranquilas.
que nunca llegue la última canción
para que no se repita lo de la otra vez,
eso a lo que tú llamas 
la misma historia de siempre,
Porque detrás llega el abismo, 
y el abismo sordo
es herida en mis huesos.

entre tus manos y mi cicatriz, 
otro encuentro
para curarnos la puta manía de entregarnos 
la piel en el presente 
y dejar el corazón
en el pasado.

te estoy besando demasiado lejos
y quizás te esté olvidando
demasiado lento.

29 de septiembre de 2014

eco.



a este lado del camino
la vida es demasiado cobarde. 
he empezado a acumular cenizas donde antes había noches
Me he curado las heridas con alcohol 96, 
del que escuece e irrita.
y ni siquiera las palabras de otra gente, ni los sonidos de nuevas
canciones
me sacan del pensarte.
el rumor de las no despedidas recorre mis arterias, 
y dudo y recuerdo
y dudo 
e imagino. 
hace bastante tiempo que me cuesta acostumbrarme 
a este ruido de cabinas, 
y la nada que intuyo al asomarme por el cristal.
el miedo acojonante de no saber el destino de este puto viaje. 
y me veo en un trayecto
a 2700 kilometros del suelo,
con todo el pánico
en la sangre 
y con incertidumbre en las pestañas.
los aviones saben donde tienen que aterrizar 
porque las luces se lo indican.
pero mi aeropuerto de destino 
hace tiempo cerró sus puertas 
olvidándose de que yo llegaba. 
y aquí sigo,
con cuatro diazepam recorriéndome el cuerpo 
y el eco de tu nueva vida
anclado en mi cabeza.

eco.

26 de septiembre de 2014

eres casi viento.

nos dejan elegir tantas cosas que a veces parece que podemos elegirnos la vida. surgen planes, y millones de razones y luego toda la mierda que le sigue detrás. y llega ese momento en que te desordenan por dentro. y ya te da igual el resto de cosas; la ropa, los atardeceres, el perchero que te hacía falta en tu cuarto, el felpudo de buenosdías de la entrada. ya no ves tan difícil eso de hablar y respirar al mismo tiempo. te rompen los esquemas que habías escrito en un folio sucio a medio hacer, y se te olvida la vida. te rindes. te dejas caer al vacío agarrada al vértigo que te dan las alturas. 
no. no han sido buenos días. hace dos horas que se ha puesto a diluviar. y a ella le habrán pillado a mitad de camino las tormentas. las gotas están cayendo furiosas contra la ventana. como si el cielo supiera las ganas que una tiene por romper. me gustaría sentarme a su lado y llorar juntas. tampoco debería de hablar en pasado, porque esto no ha hecho más que empezar. a estas horas ya debe estar en su destino. y ojalá yo dando la vuelta al mundo para abrazarle por la espalda y contarle que mis iris están grises y que yo también estoy tan perdida como ella. tan perdida como cuando me perdí al comienzo de todo el final. o incluso muchísimo más -probablemente-. pero no, hoy no sería buen día para hablar. así que mentiré. todo va de puta madre, en unos meses acaba mi aislamiento social y comienza una nueva etapa. le sigo mintiendo y ella me sonríe, sin hacerme preguntas. nunca hace preguntas, parece que evade la realidad detrás de sus dientes. sus ojos no me miran como antes lo hacían.
no es un buen día en este rincón de la ciudad. y fuera sigue lloviendo a océanos.

ella ha llegado y ahora es diferente.
ya no le oigo susurrar bajito.

eres casi viento.

21 de septiembre de 2014

se nos van.


siempre me la encuentro saliendo a la misma hora. y apresurada, como si el tiempo se le fuese a agotar. se recorre toda la ciudad por la misma acera. siempre por la misma acera de la misma calle. todos los días. las manías se hacen con ella, y las obsesiones. se le distingue la silueta a lo lejos, los brazos moviéndose al viento inertes, clavados en su pecho. la cabeza alta, para que el aire le seque las lágrimas, hundiendo su mirada en el fondo del puerto. buscando alguna luz detrás de esos barcos que parten sin despedirse de nadie, como este verano. 

todos los días a la misma hora baja el primer escalón de su puerta y echa a correr y a llorar ''es septiembre, que se me clava en el esternón y me hace llorar''. pero el lloriqueo ese no es solo en la calle. también es en el paseo, en la playa y a la vuelta de su camino.
y justamente hoy la he vuelto a ver. pero esta vez no ha llorado cuando me he tropezado con ella, ni ha seguido su trayecto habitual. esta vez no ha buscado las luces bonitas de los atardeceres que le dejan sin palabras, ni voz.
se le ha ido la fe en las cosas con encanto, se le ha ido el sentimiento. tal vez cuando pasa el tiempo se nos van las cosas ancladas al cuerpo. las manías, los lloriqueos, los olores. y ahora tengo verdadero miedo. no sé qué se me irá a mí cuando acaben los domingos de nostalgia. no voy por la misma calle que ella pero sí que lloro con septiembre. puede que se me acabe el vicio de acordarme de ti con cada cerveza o con el frío que me dejaban los países del norte.
pero hasta que eso pase, intuyo que seguiré saliendo a correr, a llorar y a despedirme de todos los barcos que no se despidieron de mí.

y siempre por la misma calle, a la misma hora,
y con las mismas prisas.