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6 de octubre de 2015

balcones.

construyo un personaje para mí
que se asoma a la terraza
a la altura de la barandilla más baja.
no tiene vértigo.
el frío que seca el sudor
y luego los columpios
que alguien puso demasiado altos.
un banco lleno de niños con mochilas
y manos con móviles.
se pasean por los parques
esquivando hojas del otoño
y haciendo fotos para las redes sociales.
no tienen vértigo.
los ojos encharcados de olores
las rodillas llenas de arena.
y luego me alejo de la plaza y de las terrazas
con balcones
llenas de palomas.
el aire hierve a veinte grados
y en la distancia que separa el cielo
del suelo
tampoco existe el vértigo.

15 de junio de 2015

cuando hacías nido.

a los ocho años dormía ya sola y a los veinticuatro aquí me ves, abrazando al cojín como si de madrugada vinieran a robármelo. fue faltarnos y yo qué sé, no concibo el sueño sin ti cuando hacías nido al otro lado de mis huesos. que necesito oírte sofocada bajo mi almohada. y salir a tomarnos un algo por el centro de la ciudad. brindar a tu salud por un motivo que yo me sé. y vuelta a las sábanas arrugadas. encontrarte a media noche si me descuido por mi pasillo y descalza. las plantas de tus pies congelándose sobre las baldosas grises. las calles cuando se cruzan conmigo y me hablan de tu pasado, y las paredes y sus edificios. que los dos salvavidas de mi nueva piscina son tus brazos en el momento en que toco fondo y me ahogo. que me sobran dos mil razones para acojonarme si te pierdo, y desapareces, y ya no estás. y me falta tiempo para correr en tu busca, agarrarte del pelo y decirte que me cago en la puta, yo sí que te echo de menos.

ojalá este viernes más vie(r)nes que nunca.
y así con toda la semana.
y el mes.
y la estación.

4 de abril de 2015

el sonido muy fuerte.

el olor a castañas asadas por toda la ciudad
a final de otoño.
la pareja que se da la mano y se besa
en los semáforos en rojo.
la vida cuando mata 
sacando el revólver
y apuntándome directamente a las costillas.
noviembre que nunca fue nuestra guerra
ni fría ni caliente.
y luego la luna arañándome la cara
y arrancándonos su apellido
porque se moría.
las redes sociales que acortan distancias
y acercan historias de alcohol y llantos. 
el sonido muy fuerte, 
de dos bocas riéndose a la vez.
los encuentros a medias en un coche teledirigido 
los viernes a mi casa.
las películas de navidad que veía mientras tú dormías.
y luego los abrazos.
despedir el año y felicitarlo a mediados.
o casi.
la textura de la cerveza en la boca de la botella
y después en la tuya,
mi bar favorito.
la plaza de la Merced. 
la sorpresa de quien nunca ha visto la playa,
todas las noches en mi cara.
la guantera llena de galletas.
un maletero repleto de nieve y frío
que deja a su paso.
el sonido muy fuerte, 
de dos bocas riéndose a la vez.
la ropa mojada. 
los bizcochos en aeropuertos sin aviones
y más tarde en ciudades sin ti
y sin respuesta.
la postura que creí encontrarte en la cama. 
el cine y las cabras 
que nunca pierden el tren. 
el mar haciendo de las suyas 
en el puerto.
el compromiso anudado a tu garganta,
las ganas revolviéndose entre las sábanas
y luego la distancia.
todas las palabras que borraste.
el tiempo que pesa y no pasa.
la vida que rechazaste.
mi mano a menos dos grados 
y sin guantes
buscando por todas las calles rozarse con la tuya.
el muro de berlín que acabó cayendo 
a finales de la guerra.
los kilómetros.
las nubes grises que nos alejan.
las historias sacadas de contexto, 
o sin contexto. 
los que opinan sin opinión.
los pies que descalzos en la arena 
o con zapatillas en el asfalto 
tocan el agua 
y se enfrían. 
la descripción detallada 
de un pedazo de futuro. 
el norte que se vuelve salvavidas 
entre la decadencia del sur.
las lágrimas secándose en la manga de mi chaqueta
dentro de un avión.
las noticias cuando son portadas
nunca son buenas. 
el olor a salitre y crema 
que sin ser del todo nuestro, 
nos pertenece.
los abrazos guardados en las mochilas 
cuando atardece la vida. 
la luna reluciente en toda la playa.
los colores del cielo que nos acercan.
los miedos, 
las luchas justas 
y los perdedores injustos. 
la razón sin sentido de equilibrio. 
el aguante que apenas se mantiene 
en pie. 
tirar la fruta de temporada
que se ha puesto mala
cuando antes era devorada con las manos.
o directamente del árbol.
los asientos incómodos del cine viejo del Albéniz,
que por cierto
nunca he estado. 
y ahora mis manos a veintiocho grados 
y con guantes
perdiéndose entre los bolsillos. 

el sonido muy fuerte, 
en mi cabeza, 
de dos bocas riéndose a la vez.

7 de enero de 2015

la calma de la palma de tu mano.

no he sido capaz de seguir escribiendo sobre ti desde que me di cuenta que era yo quien perdía si lo hacía. pero lo cierto es que perdí, y quizás siga perdiendo el tiempo entre rutina y nervios al pensarte lejos y alegre o cansada. pero siempre lejos. y ni siquiera tanto es suficiente para olvidarse una misma que existe la calma de la palma de tu mano justo en este instante -o en otro anterior- sobre otro invierno, que ya no es tuyo ni mío. ya no habrá más años iguales, ni besos que se parezcan a los que fuimos.
que me devuelvan mi verano, que yo este frío no lo quiero. ni este frío ni. 

27 de noviembre de 2014

la vida mata.

puede ser que sea la única que sepa que eres de las personas más especiales de la tierra, y de las pocas que aprecie tu valentía. sí, incluso más que tú. y lo que dices sin hablar. 
creo que la mayoría de la gente se pierde eso de ti. y es muy jodido.
también es jodido este sintigo tan amargo 
que hoy ha hablado por mí.
que yo no quiero volver al juego de palabras 
y reproches, porque no hay nada que reprochar.
ya no.
no quiero volver al silencio del otoño.
y sucede que la vida mata y noviembre saca su revolver y te apunta justo a las costillas. 
demasiado injusto para las dos.
y no, no es esa la guerra que quiero tener contigo. porque no quiero ninguna ya.
ya no.
no quiero ser lo malo del cielo que acontece esta noche, solo quiero llover y descargarme, y arrancar tu perdón del suelo
a ver sí así nievo.
no quiero cicatrices en el corazón, ni en las manos.
vuelvo a recurrir a las palabras, para pedirte perdón
una vez más, que ya me sé el final de esta historia
y esta vez no quiero que acabe mal.
qué injusta soy a veces.

y te pido mil veces perdón 
si tuviera que pedírtelo 
mil veces más.


22 de noviembre de 2014

la mujer.

tú tan qué bien y yo tan echando de menos a
la mujer de verde.
y qué raro 
todo.

20 de noviembre de 2014

echando té.

el agua detrás de su espalda y mirando a otra parte como si la vida no fuese con ella. quizás no se aprecie bien, pero no sé a qué altura de su cabeza guardaba el equilibro de todos los domingos atravesados. a ella, que nunca le había gustado el sabor a menta, se le antojó un día comprar té para probarlo, pero la muy gilipollas como no sabía calcular bien las cantidades, acababa siempre echando té de menos en su taza, en su cama, en su. 
y mira, ahí está, 
como si la vida no fuese con ella. 

14 de noviembre de 2014

la cosa está mejor.

la pista de baile está llena, y tú has preferido quedarte en casa. aquí no hay ninguna silla de plástico para sentarte. el suelo está lleno de cristales, y no me gustaría que te cortases al pisarlos. llevo bastante tiempo queriendo avanzar, pero es como si alguien desde arriba estuviese jugando conmigo a los sims y le diese a cancelar la acción cada vez que intento distanciarme de ti. tengo miedo de lo que aún queda por venir, muchísimo miedo, se podría decir que estoy cagada viva. y me apoyo a veces contra la pared para coger aire y continuar, como sosteniendo el mundo. mi amigo, el de los porros, me dijo una vez que la vida la elegimos nosotros, y que menos quejarse guapa, que nadie nos obliga a nada. y mira, yo el lunes necesitaba que me abrazaras y me dijeras alguna tontería, sentirte cerca solo. contarte todo lo que guardo y no escribo. tú me mirabas desde muy lejos como si yo fuera de porcelana y tuvieses miedo de romperme. hoy es viernes, y la cosa está mejor.
puede que no me oigas decir que siempre nos quedará parís, porque nunca estuvimos agarradas al vértigo de la torre eiffel, pero sí que habrás leído ya, aunque sea entre lineas, y más en días como hoy, cuánto de menos te echo, dublín.

por aquí es viernes, y la cosa está mejor.

9 de noviembre de 2014

los domingos de nostalgia.

los domingos de nostalgia solo escucho el principio de las canciones porque ya sé cómo acaban.
y me juego lo que sea a que ahora estás en la cama estirando el brazo para lograr alcanzarme. te dije que algún día despertarías echándome de menos -y quizá ese día ya se haya dado-. el frío agrietando fuera los labios de los que son(felices y)ríen, y yo estoy aquí viendo cómo estiras tanto el brazo que ya te sale por la ventana. mira, todas tus manos buscándome, pero no llegas a tocarme. y tú tan lejos.

noviembre fue nuestra guerra fría, pero mi muro aún no ha caído, por muchos domingos como este y por mucha paz que declarases.

pero bueno, ya, y qué, ¿no?

23 de octubre de 2014

otra vez contar hasta tres.

pierdo los papeles si me llegan noticias sin haberlas pedido. 
van directas a la maleta, junto con el montón de despedidas y 
de todos los cuentos que no puedes 
contarme. 
como si no hubieran pasado los años, 
me encuentro buscando tus ojos 
detrás del rastro de la gente 
que deja al pasar.
recuerdo las ganas, y el puto escalofrío en la nuca, 
y ahora 
estos nervios de la barriga. 
pero qué puta necesidad emocional
la que he creado dando vueltas
en una retroalimentación
que se muerde la cola.
y solo por dejar que te cueles por las cicatrices 
que ya deberían estar cerradas 
a cal y canto. 
los juegos que yo misma creo 
y recreo, 
con todas esas inkidsexclamacionesatardeceresdirectas que esconden el miedo 
a no marcar tu teléfono
(y un besito a mí misma por hacerme la dura).

a la tercera cerveza, que es cuando una está 
más sensible de lo debido, 
me acuerdo de todo menos 
de la última vez que me dijiste que no. 
porque siempre lo dejamos todo para otro momento, 
como si eso fuera sencillo 
o la única solución. 
y volaron los momentos como vuelan los aviones 
que te alejan, 
como vuela el tiempo cuando no quieres 
que se vaya. 
y bienvenido sea el puto invierno en pleno otoño.

mi cabeza tropieza por décimoquinta vez mientras mi amigo se hace un porro y me da lecciones de amor y difunde ideas sobre las oportunidades que hay que dar a los demás, eso de no encerrarse y conocer gente nueva. y mira
no. lo siento pero no.
y ahí estarás tú. en un futuro 
contándome frente al café u otra cerveza que te volviste a enamorar 
y yo otra vez 
contar hasta tres, 
respirar, 
y sonreír.

él sigue fumando porros y hablando de la filosofía de la vida, y ahí estoy yo, ahogando penas con una cucharilla.



soy la mejor escena de una película 
que no pondrán en la cartelera.
(y otro besito a mí misma por reconocerlo).

17 de octubre de 2014

demasiado lento.

te estoy besando mucho más lejos.
allí donde el otoño se fusiona con el frío y se vuelven
los minutos eternos
para todos los que jugasteis, 
y (me) perdisteis en otro tiempo.

todo a oscuras, 
un concierto delante de nuestros ojos
donde la razón y el corazón se van de festival
y nos dejan 
de vez en cuando 
tranquilas.
que nunca llegue la última canción
para que no se repita lo de la otra vez,
eso a lo que tú llamas 
la misma historia de siempre,
Porque detrás llega el abismo, 
y el abismo sordo
es herida en mis huesos.

entre tus manos y mi cicatriz, 
otro encuentro
para curarnos la puta manía de entregarnos 
la piel en el presente 
y dejar el corazón
en el pasado.

te estoy besando demasiado lejos
y quizás te esté olvidando
demasiado lento.

14 de octubre de 2014

cronifica ese sentimiento.




me he convertido en ese tipo de chicas a las que no les gusta recordar los momentos felices, porque les ponen triste. solía no acordarme de ti apenas, pero es fácil cuando es verano y todo el mundo te tiene entretenida con idas y venidas. que si una fiesta en casa de quién coño me importa, que si un almuerzo con yo qué sé en dios sabrá dónde. aprendí a concentrarte únicamente en un momento del día, concretamente en los atardeceres. pero tu silencio insonoro seguía martilleándome las costillas. 
volvería a mentirte como una puta si dejo caer que "solo a veces" me permito acordarme de ti cuando el termómetro marca bajo cero. sé que hay personas que trastocan la vida de otras, que hacen olvidar lo que hiere, o que se convierten en tu salvavidas oficial.
y sé que, por mucho que me joda, también hay personas a las que yo no puedo salvar, que eso les corresponde a otras hacerlo, pero no a mí.

y no sabes cómo me cronifica ese sentimiento.

5 de octubre de 2014

mira, el frío.

no me digas que mientras paseáis de la mano no has pensado ni un sólo segundo en los kilómetros que nos separan. que tu corazón no se ha congelado por las dudas en mitad de alguna canción o de esa taberna con mapas -cuando el mundo se derrumbaba ahí fuera mientras nosotras nos enamorábamos allí dentro-.
dudas que inundan de imposibles la cabeza.

mira, el frío ha vuelto a salpicarme, impasible, en la ventana.

2 de octubre de 2014

puestos de castañas.

el verano acaba de decir adiós,
con mucha seguridad y firmeza
y ha dejado paso a las lluvias de otoño
y su tedioso frío
y los enamorados que se agarran de la mano
mientras se dirigen a los puestos de castañas.
necesito darme una tregua y descansar
de todos estos sentimientos raros
que me estrujan los huesos.
hoy tenía muchas ganas de escribir
y hablar sobre todo lo que está acontenciendo 
y sobre lo que nada ocurre.
pero no sé que me pasa
que llevo más de una vida
y varios inviernos
sin saber cómo acabar las historias,
cómo empaquetar los recuerdos
o cómo terminar las fras

30 de septiembre de 2014

lo obvio.

¿qué pensar cuando se junta la chica de las exclamaciones con la que fue nuestra ciudad de encuentro, pero esta vez en otro momento, en otras circunstancias, con otra persona?

29 de septiembre de 2014

eco.



a este lado del camino
la vida es demasiado cobarde. 
he empezado a acumular cenizas donde antes había noches
Me he curado las heridas con alcohol 96, 
del que escuece e irrita.
y ni siquiera las palabras de otra gente, ni los sonidos de nuevas
canciones
me sacan del pensarte.
el rumor de las no despedidas recorre mis arterias, 
y dudo y recuerdo
y dudo 
e imagino. 
hace bastante tiempo que me cuesta acostumbrarme 
a este ruido de cabinas, 
y la nada que intuyo al asomarme por el cristal.
el miedo acojonante de no saber el destino de este puto viaje. 
y me veo en un trayecto
a 2700 kilometros del suelo,
con todo el pánico
en la sangre 
y con incertidumbre en las pestañas.
los aviones saben donde tienen que aterrizar 
porque las luces se lo indican.
pero mi aeropuerto de destino 
hace tiempo cerró sus puertas 
olvidándose de que yo llegaba. 
y aquí sigo,
con cuatro diazepam recorriéndome el cuerpo 
y el eco de tu nueva vida
anclado en mi cabeza.

eco.

26 de septiembre de 2014

eres casi viento.

nos dejan elegir tantas cosas que a veces parece que podemos elegirnos la vida. surgen planes, y millones de razones y luego toda la mierda que le sigue detrás. y llega ese momento en que te desordenan por dentro. y ya te da igual el resto de cosas; la ropa, los atardeceres, el perchero que te hacía falta en tu cuarto, el felpudo de buenosdías de la entrada. ya no ves tan difícil eso de hablar y respirar al mismo tiempo. te rompen los esquemas que habías escrito en un folio sucio a medio hacer, y se te olvida la vida. te rindes. te dejas caer al vacío agarrada al vértigo que te dan las alturas. 
no. no han sido buenos días. hace dos horas que se ha puesto a diluviar. y a ella le habrán pillado a mitad de camino las tormentas. las gotas están cayendo furiosas contra la ventana. como si el cielo supiera las ganas que una tiene por romper. me gustaría sentarme a su lado y llorar juntas. tampoco debería de hablar en pasado, porque esto no ha hecho más que empezar. a estas horas ya debe estar en su destino. y ojalá yo dando la vuelta al mundo para abrazarle por la espalda y contarle que mis iris están grises y que yo también estoy tan perdida como ella. tan perdida como cuando me perdí al comienzo de todo el final. o incluso muchísimo más -probablemente-. pero no, hoy no sería buen día para hablar. así que mentiré. todo va de puta madre, en unos meses acaba mi aislamiento social y comienza una nueva etapa. le sigo mintiendo y ella me sonríe, sin hacerme preguntas. nunca hace preguntas, parece que evade la realidad detrás de sus dientes. sus ojos no me miran como antes lo hacían.
no es un buen día en este rincón de la ciudad. y fuera sigue lloviendo a océanos.

ella ha llegado y ahora es diferente.
ya no le oigo susurrar bajito.

eres casi viento.

23 de septiembre de 2014

¿lo entiendes?

el cinturón de orión
ya está muerto.
siento ser yo la que te dé la noticia.
su luz es sólo memoria de estrellas lejanas
que ya no existen, físicamente hablando,
pero permanecen ahí, recordándonos en la noche
que la tierra sigue siendo redonda.
estos años hemos tenido que hacer algo similar
a dejar un caminito de luces 
para que alumbren nuestros cadáveres.
nunca me dijiste ninguna palabra.
mi correo sigue vacío de cartas 
y pienso que quizás no puedas perdonarte.
el mundo se va muriendo poco a poco,
el tiempo nos arrastra hacia el olvido, 
nuestras sonrisas se van arrugando
y a veces pienso que no crees
que aún esté hablando de ti.
la vida está siendo y yo desnuda de nostalgia 
congelándome las pestañas
con el frío del desconocimiento. 
siempre todo tan deprisa,
con la impaciencia de hacerme comprender
que necesito esta fragilidad
de mantenerte en la cabeza.
el silencio se acaba ahí fuera,
cuando los mares cubran las ciudades
y la marea deje de marearme
creo que seguirás sin poder perdonarte.
así que léeme siempre,
incluso cuando no escriba
porque esto es lo que nos va a seguir uniendo
yo hablando sobre ti -a pesar de prometerme no hacerlo-
y tú callando en la distancia.
he aprendido a vivir con este sentimiento
de no encontrarnos,
de no sabernos.

pero unidas en algún kilómetro del universo.
¿lo entiendes?

17 de septiembre de 2014

arterilola.



pena.
nombre femenino
1. sentimiento de tristeza y ternura producido por el padecimiento de alguien.
sinónimos: lástima, tristeza, pesadumbre, aflicción, pesar, dolor, amargura.

lo que noto debajo del esternón, a mano izquierda, cuando te pienso. pena que se adhiere al ventrículo y sale expulsada a los pulmones. que por mucho aire que coja no se ventila ni oxigena. regresa al otro lado del corazón y sale disparada por la aorta. me baña todos los capilares, me obstruye el cerebro y las arteriolas más pequeñitas se colapsan a la altura de la corteza.
tengo de mariposas infartadas
llena la cabeza.

Pero todo vuelve a su lugar de origen, 
así que buen viaje -supongo-.