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15 de junio de 2016

mira, con total seguridad ya nos hemos cruzado más de una vez de frente por la plaza mitjana, y alguna que otra de espaldas, vete tú a saber si en el mismo bar que hace esquina. perdidas en la rutina, un paseo por el parque de perros, una frase en un azucarillo, qué sabre yo. lo mismo hasta nos hemos pisado en una parada de metro de madrid en hora punta y ya nos hemos pedido perdón por ello. quizás hayamos estado en el mismo concierto, en la misma cola del supermercado, o hecho las mismas bromas con las misma gente pero en días diferentes.
la semana pasada me vi saltando desde los rascacielos más altos de gotham city, y por un momento quise llamarte para recordarte que yo era batman y que podía salvarte, que daba igual lo que pasara ahí fuera. y es que nena, pienso fundir todos los glaciares de tus venas y convertirlos en la tinta del salitre que queda por calarme todas las esquinas de mis huesos.

15 de junio de 2015

cuando hacías nido.

a los ocho años dormía ya sola y a los veinticuatro aquí me ves, abrazando al cojín como si de madrugada vinieran a robármelo. fue faltarnos y yo qué sé, no concibo el sueño sin ti cuando hacías nido al otro lado de mis huesos. que necesito oírte sofocada bajo mi almohada. y salir a tomarnos un algo por el centro de la ciudad. brindar a tu salud por un motivo que yo me sé. y vuelta a las sábanas arrugadas. encontrarte a media noche si me descuido por mi pasillo y descalza. las plantas de tus pies congelándose sobre las baldosas grises. las calles cuando se cruzan conmigo y me hablan de tu pasado, y las paredes y sus edificios. que los dos salvavidas de mi nueva piscina son tus brazos en el momento en que toco fondo y me ahogo. que me sobran dos mil razones para acojonarme si te pierdo, y desapareces, y ya no estás. y me falta tiempo para correr en tu busca, agarrarte del pelo y decirte que me cago en la puta, yo sí que te echo de menos.

ojalá este viernes más vie(r)nes que nunca.
y así con toda la semana.
y el mes.
y la estación.

4 de abril de 2015

el sonido muy fuerte.

el olor a castañas asadas por toda la ciudad
a final de otoño.
la pareja que se da la mano y se besa
en los semáforos en rojo.
la vida cuando mata 
sacando el revólver
y apuntándome directamente a las costillas.
noviembre que nunca fue nuestra guerra
ni fría ni caliente.
y luego la luna arañándome la cara
y arrancándonos su apellido
porque se moría.
las redes sociales que acortan distancias
y acercan historias de alcohol y llantos. 
el sonido muy fuerte, 
de dos bocas riéndose a la vez.
los encuentros a medias en un coche teledirigido 
los viernes a mi casa.
las películas de navidad que veía mientras tú dormías.
y luego los abrazos.
despedir el año y felicitarlo a mediados.
o casi.
la textura de la cerveza en la boca de la botella
y después en la tuya,
mi bar favorito.
la plaza de la Merced. 
la sorpresa de quien nunca ha visto la playa,
todas las noches en mi cara.
la guantera llena de galletas.
un maletero repleto de nieve y frío
que deja a su paso.
el sonido muy fuerte, 
de dos bocas riéndose a la vez.
la ropa mojada. 
los bizcochos en aeropuertos sin aviones
y más tarde en ciudades sin ti
y sin respuesta.
la postura que creí encontrarte en la cama. 
el cine y las cabras 
que nunca pierden el tren. 
el mar haciendo de las suyas 
en el puerto.
el compromiso anudado a tu garganta,
las ganas revolviéndose entre las sábanas
y luego la distancia.
todas las palabras que borraste.
el tiempo que pesa y no pasa.
la vida que rechazaste.
mi mano a menos dos grados 
y sin guantes
buscando por todas las calles rozarse con la tuya.
el muro de berlín que acabó cayendo 
a finales de la guerra.
los kilómetros.
las nubes grises que nos alejan.
las historias sacadas de contexto, 
o sin contexto. 
los que opinan sin opinión.
los pies que descalzos en la arena 
o con zapatillas en el asfalto 
tocan el agua 
y se enfrían. 
la descripción detallada 
de un pedazo de futuro. 
el norte que se vuelve salvavidas 
entre la decadencia del sur.
las lágrimas secándose en la manga de mi chaqueta
dentro de un avión.
las noticias cuando son portadas
nunca son buenas. 
el olor a salitre y crema 
que sin ser del todo nuestro, 
nos pertenece.
los abrazos guardados en las mochilas 
cuando atardece la vida. 
la luna reluciente en toda la playa.
los colores del cielo que nos acercan.
los miedos, 
las luchas justas 
y los perdedores injustos. 
la razón sin sentido de equilibrio. 
el aguante que apenas se mantiene 
en pie. 
tirar la fruta de temporada
que se ha puesto mala
cuando antes era devorada con las manos.
o directamente del árbol.
los asientos incómodos del cine viejo del Albéniz,
que por cierto
nunca he estado. 
y ahora mis manos a veintiocho grados 
y con guantes
perdiéndose entre los bolsillos. 

el sonido muy fuerte, 
en mi cabeza, 
de dos bocas riéndose a la vez.

24 de febrero de 2015

incluido el martes.

08:45 am 
y la reversibilidad de los días 
de pasar 
de los mejores por ser 
salvavidas
-de aquellos meses de mierda-
a que ya ni ellos 
me salven
de echarte de 
menos.
(incluido el martes)

rectifico.
sobre todo el martes.

3 de enero de 2015

siempre habrá órganos debajo de mi piel.

soy todas las tías que han muerto y matado por alguien. y a pesar de tener la sensación de que esta fragilidad acabará salvándome, no me preocupa en absoluto sentirme así porque sé que aunque ahora me sienta vacía, siempre habrá órganos debajo de mi piel.

14 de octubre de 2014

cronifica ese sentimiento.




me he convertido en ese tipo de chicas a las que no les gusta recordar los momentos felices, porque les ponen triste. solía no acordarme de ti apenas, pero es fácil cuando es verano y todo el mundo te tiene entretenida con idas y venidas. que si una fiesta en casa de quién coño me importa, que si un almuerzo con yo qué sé en dios sabrá dónde. aprendí a concentrarte únicamente en un momento del día, concretamente en los atardeceres. pero tu silencio insonoro seguía martilleándome las costillas. 
volvería a mentirte como una puta si dejo caer que "solo a veces" me permito acordarme de ti cuando el termómetro marca bajo cero. sé que hay personas que trastocan la vida de otras, que hacen olvidar lo que hiere, o que se convierten en tu salvavidas oficial.
y sé que, por mucho que me joda, también hay personas a las que yo no puedo salvar, que eso les corresponde a otras hacerlo, pero no a mí.

y no sabes cómo me cronifica ese sentimiento.