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4 de septiembre de 2015

septiembre.

que sí, que ya estás cansada de tanta mierda. que si la echas de menos reserva un billete de vuelo y coge un puto avión con ella. corre detrás de la línea dos de autobús y cómete cuatro, tres o cinco horas con tal de verla. atraviesa el mapa entero y empápate de lluvia o de granizo. quítale el coche a tu madre y cambia de país, de ciudad o de barrio y preséntate en la puerta de su casa a las ocho de la mañana, hasta que se despierte cabreadísima por las horas pero feliz de veros de nuevo. cuélate en un tren sin pagar y mata dos horas. ve andando si vivís a un paso, o corre si intuyes que llegas demasiado tarde. que si la echas de menos tanto como dices encontrarás una manera de llegar a ella. incluso si eso te deja sin pasta durante tres meses o hecha una mierda durante una semana. si tanto te importa, alguna manera tendrá que haber. 

septiembre sigue siendo septiembre.

7 de junio de 2015

bolsa del carrefour.

cuando ya no se sabe dónde está el fin de las cosas y dónde ha quedado el principio de todo, si lo piensas bien mira, eso ya ni es fin ni es el principio. el cielo se está rompiendo con el sonido del viento. y a mí me hace dar vueltas como una bolsa del carrefour a 190 kilómetros por hora. llegará el sol por la mañana y amanecerá infrarrojos entre las nubes, y los ojos se me volverán blancos, justo al borde de la azotea. me da a mí que la vida tiene que ser algo así como un puto accidente de tráfico donde un coche choca contra ti de frente, das tres mil vueltas de campana y acabas tirada en mitad del arcén esperando a que alguien venga a recogerte.

o también la vida puede ser eso que sucede 
cuando me da por
no escribir.

4 de abril de 2015

el sonido muy fuerte.

el olor a castañas asadas por toda la ciudad
a final de otoño.
la pareja que se da la mano y se besa
en los semáforos en rojo.
la vida cuando mata 
sacando el revólver
y apuntándome directamente a las costillas.
noviembre que nunca fue nuestra guerra
ni fría ni caliente.
y luego la luna arañándome la cara
y arrancándonos su apellido
porque se moría.
las redes sociales que acortan distancias
y acercan historias de alcohol y llantos. 
el sonido muy fuerte, 
de dos bocas riéndose a la vez.
los encuentros a medias en un coche teledirigido 
los viernes a mi casa.
las películas de navidad que veía mientras tú dormías.
y luego los abrazos.
despedir el año y felicitarlo a mediados.
o casi.
la textura de la cerveza en la boca de la botella
y después en la tuya,
mi bar favorito.
la plaza de la Merced. 
la sorpresa de quien nunca ha visto la playa,
todas las noches en mi cara.
la guantera llena de galletas.
un maletero repleto de nieve y frío
que deja a su paso.
el sonido muy fuerte, 
de dos bocas riéndose a la vez.
la ropa mojada. 
los bizcochos en aeropuertos sin aviones
y más tarde en ciudades sin ti
y sin respuesta.
la postura que creí encontrarte en la cama. 
el cine y las cabras 
que nunca pierden el tren. 
el mar haciendo de las suyas 
en el puerto.
el compromiso anudado a tu garganta,
las ganas revolviéndose entre las sábanas
y luego la distancia.
todas las palabras que borraste.
el tiempo que pesa y no pasa.
la vida que rechazaste.
mi mano a menos dos grados 
y sin guantes
buscando por todas las calles rozarse con la tuya.
el muro de berlín que acabó cayendo 
a finales de la guerra.
los kilómetros.
las nubes grises que nos alejan.
las historias sacadas de contexto, 
o sin contexto. 
los que opinan sin opinión.
los pies que descalzos en la arena 
o con zapatillas en el asfalto 
tocan el agua 
y se enfrían. 
la descripción detallada 
de un pedazo de futuro. 
el norte que se vuelve salvavidas 
entre la decadencia del sur.
las lágrimas secándose en la manga de mi chaqueta
dentro de un avión.
las noticias cuando son portadas
nunca son buenas. 
el olor a salitre y crema 
que sin ser del todo nuestro, 
nos pertenece.
los abrazos guardados en las mochilas 
cuando atardece la vida. 
la luna reluciente en toda la playa.
los colores del cielo que nos acercan.
los miedos, 
las luchas justas 
y los perdedores injustos. 
la razón sin sentido de equilibrio. 
el aguante que apenas se mantiene 
en pie. 
tirar la fruta de temporada
que se ha puesto mala
cuando antes era devorada con las manos.
o directamente del árbol.
los asientos incómodos del cine viejo del Albéniz,
que por cierto
nunca he estado. 
y ahora mis manos a veintiocho grados 
y con guantes
perdiéndose entre los bolsillos. 

el sonido muy fuerte, 
en mi cabeza, 
de dos bocas riéndose a la vez.

7 de febrero de 2015

la postura en la cama.

se me han secado los ríos de impotencia que me sobrevenían en cada desliz, y visitaban con descaro y sin aviso la piel de otro tiempo, recreándose entre asignatura y asignatura pendiente. 
y ahora, 
a veces hago como que no, 
pero -creo que- ya he empezado a encontrarte la postura en la cama, y acurruco debajo de la almohada las palabras que se guardan por miedo a no compartir mesa en un mismo vagón del ave. así que nos conformamos con viajar en coche, con tu disco favorito de los ochenta y a cientoventitrés kilómetros por hora. con el maletero repleto de nieve y la guantera llena de galletas 
y cervezas,
y ganas
y el frío que me aplazas los martes por la noche, cogiéndote la mano muy fuerte como si fueses la panacea de mi vértigo.
no quiero recorrerme todos los tiempos verbales contigo en pasado y -tener que- sentirte lejos. o ahogar la distancia a seis millas marinas de un océano, que los cuerpos cuando pesan se hunden, y yo no sé respirar bajo el agua. y mucho menos voy a echarte más veces de menos, donde hace poco te echaba de más. yo quiero que con un dedo me señales en un globo terráqueo hasta dónde piensan alcanzarme tus ganas de verme,
para no traspasar esa frontera.

12 de enero de 2015

la mierda, el polvo, la pena.

estas ojeras crónicas te han dejado tirada en la cuneta, a un kilo y medio de distancia de la siguiente estación de servicio. te están desafiando entre puños y uñas mientras se te desgarra la noche sobre el jersey rojo granate y tu sujetador. 
ahora vosotras habéis decidido dividiros y no paráis de decir cosas diferentes. no habéis intentado volver a ser lo que fuisteis, sois demasiado inteligentes como para seguir jugando a haceros el muerto. y ahora todos los que pasan a tu lado con tanta prisa arrojan al arcén bolsas cargadas de mierda, de polvo y de penas hasta arriba. 
si quieres un consejo, continúa disimulando que sabes hacia dónde te diriges, no dejes que perciban tu indecisión. camina recta, mira al cielo con la nuca, y ten la frente a la vista, por encima de los hombros. anda rápido, esquiva la basura, la mierda, el polvo y las penas, haz algo para que no se den cuenta que no sabes a dónde te diriges ni a quién esperas. no camines nerviosa, el paso firme y arraigado, tienes que hacerles ver que estás segura y decidida, y siempre mira al frente. desde dentro hacia fuera.

si (te) miras desde dentro hacia fuera 
y no al revés 
puedes evitar encontrarte a ti misma.
a mí me funciona.

7 de enero de 2015

la calma de la palma de tu mano.

no he sido capaz de seguir escribiendo sobre ti desde que me di cuenta que era yo quien perdía si lo hacía. pero lo cierto es que perdí, y quizás siga perdiendo el tiempo entre rutina y nervios al pensarte lejos y alegre o cansada. pero siempre lejos. y ni siquiera tanto es suficiente para olvidarse una misma que existe la calma de la palma de tu mano justo en este instante -o en otro anterior- sobre otro invierno, que ya no es tuyo ni mío. ya no habrá más años iguales, ni besos que se parezcan a los que fuimos.
que me devuelvan mi verano, que yo este frío no lo quiero. ni este frío ni. 

14 de diciembre de 2014

qué gusto da escucharte.

corre la vida hacia el futuro y yo me quedo en casa con los planes de domingo oyendo golpear el agua contra la ventana. y qué gusto da escucharte. son los objetivos la meta de esa maratón que me empuja a salir al escenario, delante de una sala oscura llena de gente, unos putos focos alumbrándome los ojos y taponándome los sentidos. y yo con el pánico anclado a la garganta, incapaz de articular palabra entre tanto silencio. a las chicas cuando nos hacemos mayores en la gasolinera nos hablan de usted, y la niñata del mercadona ya se toma la libertad de decirme ''señora''. el olor a mojado me ha taladrado la nariz y esta vez ha ahondado hasta el corazón, y qué poco me gusta abrirme (así, de este modo). mira, hoy domingo podría haber sido, si hubiésemos, eso de, quizás aparecer por tu barrio y plantarte una bandera blanca sobre el tiesto de la entrada. esperar media hora en cada calle a que nos cruzásemos. dejarte un post-it pegado en todos los cuarto ge de cada portal, por si coincide que es el tuyo. siempre he sido experta en romper copas de vino contra el suelo frío del salón, mucho antes de combustionar las arterias con la noche. el tiempo no se acaba y yo intensificando cada minuto por miedo a que el siguiente no le siga. vienen de madrugada a visitarme
 los temblores 
que no se curan con mantas 
(que ya podrías ser tú, 
así en este orden) 
que me hartan la cabeza y mientras tú te construyes muros de ladrillo visto, dejándote al otro lado del mundo sin ver nada, al fondo de la esquina de tu cama. mira, hay que querer quererse demasiado para llegar a ser alguien como tú. primero hay que querer, siempre es lo primero.

tu voz, 
que empezó estallándose en mitad de una guerra
contra los nudillos de mi mano 
ahora se ha vuelto ansiolítica
a mis sentidos.
y un abrazo, lo que daba yo ahora por un puto abrazo.

12 de diciembre de 2014

no hacerme el amor.

llevo consumidos más de veintisiete cigarrillos del después
de no haberte hecho el amor y creo pensarte
que a las 16:38 de hoy
también acabas de no hacerme el amor
y fumas.

si tengo vacío el corazón
déjame al menos que me llene los pulmones.

22 de noviembre de 2014

la mujer.

tú tan qué bien y yo tan echando de menos a
la mujer de verde.
y qué raro 
todo.

14 de noviembre de 2014

la cosa está mejor.

la pista de baile está llena, y tú has preferido quedarte en casa. aquí no hay ninguna silla de plástico para sentarte. el suelo está lleno de cristales, y no me gustaría que te cortases al pisarlos. llevo bastante tiempo queriendo avanzar, pero es como si alguien desde arriba estuviese jugando conmigo a los sims y le diese a cancelar la acción cada vez que intento distanciarme de ti. tengo miedo de lo que aún queda por venir, muchísimo miedo, se podría decir que estoy cagada viva. y me apoyo a veces contra la pared para coger aire y continuar, como sosteniendo el mundo. mi amigo, el de los porros, me dijo una vez que la vida la elegimos nosotros, y que menos quejarse guapa, que nadie nos obliga a nada. y mira, yo el lunes necesitaba que me abrazaras y me dijeras alguna tontería, sentirte cerca solo. contarte todo lo que guardo y no escribo. tú me mirabas desde muy lejos como si yo fuera de porcelana y tuvieses miedo de romperme. hoy es viernes, y la cosa está mejor.
puede que no me oigas decir que siempre nos quedará parís, porque nunca estuvimos agarradas al vértigo de la torre eiffel, pero sí que habrás leído ya, aunque sea entre lineas, y más en días como hoy, cuánto de menos te echo, dublín.

por aquí es viernes, y la cosa está mejor.

17 de octubre de 2014

demasiado lento.

te estoy besando mucho más lejos.
allí donde el otoño se fusiona con el frío y se vuelven
los minutos eternos
para todos los que jugasteis, 
y (me) perdisteis en otro tiempo.

todo a oscuras, 
un concierto delante de nuestros ojos
donde la razón y el corazón se van de festival
y nos dejan 
de vez en cuando 
tranquilas.
que nunca llegue la última canción
para que no se repita lo de la otra vez,
eso a lo que tú llamas 
la misma historia de siempre,
Porque detrás llega el abismo, 
y el abismo sordo
es herida en mis huesos.

entre tus manos y mi cicatriz, 
otro encuentro
para curarnos la puta manía de entregarnos 
la piel en el presente 
y dejar el corazón
en el pasado.

te estoy besando demasiado lejos
y quizás te esté olvidando
demasiado lento.

14 de octubre de 2014

cronifica ese sentimiento.




me he convertido en ese tipo de chicas a las que no les gusta recordar los momentos felices, porque les ponen triste. solía no acordarme de ti apenas, pero es fácil cuando es verano y todo el mundo te tiene entretenida con idas y venidas. que si una fiesta en casa de quién coño me importa, que si un almuerzo con yo qué sé en dios sabrá dónde. aprendí a concentrarte únicamente en un momento del día, concretamente en los atardeceres. pero tu silencio insonoro seguía martilleándome las costillas. 
volvería a mentirte como una puta si dejo caer que "solo a veces" me permito acordarme de ti cuando el termómetro marca bajo cero. sé que hay personas que trastocan la vida de otras, que hacen olvidar lo que hiere, o que se convierten en tu salvavidas oficial.
y sé que, por mucho que me joda, también hay personas a las que yo no puedo salvar, que eso les corresponde a otras hacerlo, pero no a mí.

y no sabes cómo me cronifica ese sentimiento.

6 de octubre de 2014

valiente hijo de puta.


puede llamarse seguridad a eso de dejarse llevar en el momento adecuado gracias a los mapas de carretera que acumulan polvo en la guantera de tu coche, y a los carteles que te encuentras por el camino, esos que te indican en qué kilómetro tienes que desviarte. pero también puede ser que te encuentres durante el trayecto meses de frío polar, de los que te vuelven más bipolar de lo normal. y que a ellos le sigan días de sobrevivir a uno más. y que nadie sabe cuando pueden acabar, pero todos esperamos que sea pronto. miedo a perder algo que finalmente perderás. algo que no recordarás bien qué podría haber sido porque nunca lo dejaste ser. y llega el invierno y su frío anclado al cogote. y la oscuridad te borra las indicaciones y la salida que tenías que haber cogido.
cuando el tiempo y la memoria hacen de las suyas desvaneciéndote los recuerdos de tu cabeza, ahí está el corazón, valiente hijo de puta, volviendo a sobrevivir a esa guerra una vez más.

qué raro son los inviernos que están por llegar.
y todo por un puto cartel a oscuras.

5 de octubre de 2014

mira, el frío.

no me digas que mientras paseáis de la mano no has pensado ni un sólo segundo en los kilómetros que nos separan. que tu corazón no se ha congelado por las dudas en mitad de alguna canción o de esa taberna con mapas -cuando el mundo se derrumbaba ahí fuera mientras nosotras nos enamorábamos allí dentro-.
dudas que inundan de imposibles la cabeza.

mira, el frío ha vuelto a salpicarme, impasible, en la ventana.

30 de septiembre de 2014

lo obvio.

¿qué pensar cuando se junta la chica de las exclamaciones con la que fue nuestra ciudad de encuentro, pero esta vez en otro momento, en otras circunstancias, con otra persona?

29 de septiembre de 2014

eco.



a este lado del camino
la vida es demasiado cobarde. 
he empezado a acumular cenizas donde antes había noches
Me he curado las heridas con alcohol 96, 
del que escuece e irrita.
y ni siquiera las palabras de otra gente, ni los sonidos de nuevas
canciones
me sacan del pensarte.
el rumor de las no despedidas recorre mis arterias, 
y dudo y recuerdo
y dudo 
e imagino. 
hace bastante tiempo que me cuesta acostumbrarme 
a este ruido de cabinas, 
y la nada que intuyo al asomarme por el cristal.
el miedo acojonante de no saber el destino de este puto viaje. 
y me veo en un trayecto
a 2700 kilometros del suelo,
con todo el pánico
en la sangre 
y con incertidumbre en las pestañas.
los aviones saben donde tienen que aterrizar 
porque las luces se lo indican.
pero mi aeropuerto de destino 
hace tiempo cerró sus puertas 
olvidándose de que yo llegaba. 
y aquí sigo,
con cuatro diazepam recorriéndome el cuerpo 
y el eco de tu nueva vida
anclado en mi cabeza.

eco.

26 de septiembre de 2014

eres casi viento.

nos dejan elegir tantas cosas que a veces parece que podemos elegirnos la vida. surgen planes, y millones de razones y luego toda la mierda que le sigue detrás. y llega ese momento en que te desordenan por dentro. y ya te da igual el resto de cosas; la ropa, los atardeceres, el perchero que te hacía falta en tu cuarto, el felpudo de buenosdías de la entrada. ya no ves tan difícil eso de hablar y respirar al mismo tiempo. te rompen los esquemas que habías escrito en un folio sucio a medio hacer, y se te olvida la vida. te rindes. te dejas caer al vacío agarrada al vértigo que te dan las alturas. 
no. no han sido buenos días. hace dos horas que se ha puesto a diluviar. y a ella le habrán pillado a mitad de camino las tormentas. las gotas están cayendo furiosas contra la ventana. como si el cielo supiera las ganas que una tiene por romper. me gustaría sentarme a su lado y llorar juntas. tampoco debería de hablar en pasado, porque esto no ha hecho más que empezar. a estas horas ya debe estar en su destino. y ojalá yo dando la vuelta al mundo para abrazarle por la espalda y contarle que mis iris están grises y que yo también estoy tan perdida como ella. tan perdida como cuando me perdí al comienzo de todo el final. o incluso muchísimo más -probablemente-. pero no, hoy no sería buen día para hablar. así que mentiré. todo va de puta madre, en unos meses acaba mi aislamiento social y comienza una nueva etapa. le sigo mintiendo y ella me sonríe, sin hacerme preguntas. nunca hace preguntas, parece que evade la realidad detrás de sus dientes. sus ojos no me miran como antes lo hacían.
no es un buen día en este rincón de la ciudad. y fuera sigue lloviendo a océanos.

ella ha llegado y ahora es diferente.
ya no le oigo susurrar bajito.

eres casi viento.

23 de septiembre de 2014

¿lo entiendes?

el cinturón de orión
ya está muerto.
siento ser yo la que te dé la noticia.
su luz es sólo memoria de estrellas lejanas
que ya no existen, físicamente hablando,
pero permanecen ahí, recordándonos en la noche
que la tierra sigue siendo redonda.
estos años hemos tenido que hacer algo similar
a dejar un caminito de luces 
para que alumbren nuestros cadáveres.
nunca me dijiste ninguna palabra.
mi correo sigue vacío de cartas 
y pienso que quizás no puedas perdonarte.
el mundo se va muriendo poco a poco,
el tiempo nos arrastra hacia el olvido, 
nuestras sonrisas se van arrugando
y a veces pienso que no crees
que aún esté hablando de ti.
la vida está siendo y yo desnuda de nostalgia 
congelándome las pestañas
con el frío del desconocimiento. 
siempre todo tan deprisa,
con la impaciencia de hacerme comprender
que necesito esta fragilidad
de mantenerte en la cabeza.
el silencio se acaba ahí fuera,
cuando los mares cubran las ciudades
y la marea deje de marearme
creo que seguirás sin poder perdonarte.
así que léeme siempre,
incluso cuando no escriba
porque esto es lo que nos va a seguir uniendo
yo hablando sobre ti -a pesar de prometerme no hacerlo-
y tú callando en la distancia.
he aprendido a vivir con este sentimiento
de no encontrarnos,
de no sabernos.

pero unidas en algún kilómetro del universo.
¿lo entiendes?

17 de septiembre de 2014

arterilola.



pena.
nombre femenino
1. sentimiento de tristeza y ternura producido por el padecimiento de alguien.
sinónimos: lástima, tristeza, pesadumbre, aflicción, pesar, dolor, amargura.

lo que noto debajo del esternón, a mano izquierda, cuando te pienso. pena que se adhiere al ventrículo y sale expulsada a los pulmones. que por mucho aire que coja no se ventila ni oxigena. regresa al otro lado del corazón y sale disparada por la aorta. me baña todos los capilares, me obstruye el cerebro y las arteriolas más pequeñitas se colapsan a la altura de la corteza.
tengo de mariposas infartadas
llena la cabeza.

Pero todo vuelve a su lugar de origen, 
así que buen viaje -supongo-.

14 de septiembre de 2014

suda.

- pues yai, te diría que depende de ti y que blablabla; pero yo soy muy paciente y sé la espera de la que hablas y sé que por mil feos que te haga vas a encontrar justificación y vas a mantener la esperanza de que algo algún día cambie, o volváis a encontraros en algún festival o cada seis meses. así que dale otra perspectiva al recuerdo porque por triste que parezca te diré que aunque creas que llevas casi dos años sudando amor, todavía te queda por sudar más de lo que has recorrido sin ella.


y mira, ya soy capaz de correr 16 kilómetros sin descanso.