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8 de enero de 2015

¡vaya usted a encontrar algo!

siempre que voy a apagar la televisión cambio de canal muy seguidamente como si mi vida dependiese de ello -a esto aún no le he dado una explicación-. y a veces ocurre que busco desastres naturales, de los que surgían en la puerta de mi casa y se extinguieron con el buen tiempo. con el calor las verdades permanecen ahí, intactas, pero luego cuando viene el frío las hace trizas y las esparce por todo el suelo y claro ¡vaya usted a encontrar algo! antes al entrar había muchísima luz, no sé si era el sol o era más yo cuando sonreía, pero ahora se lo han llevado todo; las ganas, la esperanza, la mierda. ayer pensaba que la gente que no sale a la calle está haciendo perder el tiempo a los que la andan buscando ahí fuera. hoy, sin embargo, entiendo que ese tipo de gente pueda sentirse con la necesitad de darse un último arreglo antes de abrirse al vacío del mundo, esperando encontrárselo lleno. pero
no.
déjame decirte que el frío ha secado 
hasta las entrañas,
agrientado más de un esternón.

14 de diciembre de 2014

qué gusto da escucharte.

corre la vida hacia el futuro y yo me quedo en casa con los planes de domingo oyendo golpear el agua contra la ventana. y qué gusto da escucharte. son los objetivos la meta de esa maratón que me empuja a salir al escenario, delante de una sala oscura llena de gente, unos putos focos alumbrándome los ojos y taponándome los sentidos. y yo con el pánico anclado a la garganta, incapaz de articular palabra entre tanto silencio. a las chicas cuando nos hacemos mayores en la gasolinera nos hablan de usted, y la niñata del mercadona ya se toma la libertad de decirme ''señora''. el olor a mojado me ha taladrado la nariz y esta vez ha ahondado hasta el corazón, y qué poco me gusta abrirme (así, de este modo). mira, hoy domingo podría haber sido, si hubiésemos, eso de, quizás aparecer por tu barrio y plantarte una bandera blanca sobre el tiesto de la entrada. esperar media hora en cada calle a que nos cruzásemos. dejarte un post-it pegado en todos los cuarto ge de cada portal, por si coincide que es el tuyo. siempre he sido experta en romper copas de vino contra el suelo frío del salón, mucho antes de combustionar las arterias con la noche. el tiempo no se acaba y yo intensificando cada minuto por miedo a que el siguiente no le siga. vienen de madrugada a visitarme
 los temblores 
que no se curan con mantas 
(que ya podrías ser tú, 
así en este orden) 
que me hartan la cabeza y mientras tú te construyes muros de ladrillo visto, dejándote al otro lado del mundo sin ver nada, al fondo de la esquina de tu cama. mira, hay que querer quererse demasiado para llegar a ser alguien como tú. primero hay que querer, siempre es lo primero.

tu voz, 
que empezó estallándose en mitad de una guerra
contra los nudillos de mi mano 
ahora se ha vuelto ansiolítica
a mis sentidos.
y un abrazo, lo que daba yo ahora por un puto abrazo.

12 de diciembre de 2014

no hacerme el amor.

llevo consumidos más de veintisiete cigarrillos del después
de no haberte hecho el amor y creo pensarte
que a las 16:38 de hoy
también acabas de no hacerme el amor
y fumas.

si tengo vacío el corazón
déjame al menos que me llene los pulmones.

1 de diciembre de 2014

buen viaje compañero.

llevo fardando una semana con que a partir de este momento no voy a juzgar y parece que la vida me ha puesto en entredicho como le ha dado la gana. ya me dijo una amiga que el hecho de preguntar el porqué de las cosas indirectamente lleva connotaciones prejuiciosas y podemos sentenciar a las personas y sus actos sin dar tregua. pero es que hay ocasiones en los que es la propia vida la que no te da ni un descanso entre momentos e historias y claro, no te sale otra cosa que preguntarte por qué. y ahí es cuando una saca fuerzas exprimiéndose los huesos y las entrañas y resquebrajándose un poquito más el esternón. llevo meses pensando que el mundo se ha parado ahí fuera pero aquí la única que está paralizada soy yo. y mira, da igual lo que hagas y cómo lo hagas porque la vida siempre va a tener unos planes para ti, y si tienes la suerte de que tus planes y ella coinciden aprovéchalo. y si no, mejor no preguntes por qué. 
mejor que no.


buen viaje compañero, otra vez, buen viaje.

21 de septiembre de 2014

se nos van.


siempre me la encuentro saliendo a la misma hora. y apresurada, como si el tiempo se le fuese a agotar. se recorre toda la ciudad por la misma acera. siempre por la misma acera de la misma calle. todos los días. las manías se hacen con ella, y las obsesiones. se le distingue la silueta a lo lejos, los brazos moviéndose al viento inertes, clavados en su pecho. la cabeza alta, para que el aire le seque las lágrimas, hundiendo su mirada en el fondo del puerto. buscando alguna luz detrás de esos barcos que parten sin despedirse de nadie, como este verano. 

todos los días a la misma hora baja el primer escalón de su puerta y echa a correr y a llorar ''es septiembre, que se me clava en el esternón y me hace llorar''. pero el lloriqueo ese no es solo en la calle. también es en el paseo, en la playa y a la vuelta de su camino.
y justamente hoy la he vuelto a ver. pero esta vez no ha llorado cuando me he tropezado con ella, ni ha seguido su trayecto habitual. esta vez no ha buscado las luces bonitas de los atardeceres que le dejan sin palabras, ni voz.
se le ha ido la fe en las cosas con encanto, se le ha ido el sentimiento. tal vez cuando pasa el tiempo se nos van las cosas ancladas al cuerpo. las manías, los lloriqueos, los olores. y ahora tengo verdadero miedo. no sé qué se me irá a mí cuando acaben los domingos de nostalgia. no voy por la misma calle que ella pero sí que lloro con septiembre. puede que se me acabe el vicio de acordarme de ti con cada cerveza o con el frío que me dejaban los países del norte.
pero hasta que eso pase, intuyo que seguiré saliendo a correr, a llorar y a despedirme de todos los barcos que no se despidieron de mí.

y siempre por la misma calle, a la misma hora,
y con las mismas prisas.