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5 de marzo de 2015

ese puto instante.

creo que aunque sea una vez en la vida hay que cambiarle -la vida- a alguien. pero de lo que sí que estoy más que segura es de que muchas de las mejores cosas del mundo son aquellas que aún están por descubrir, y que están ahí puestas a conciencia para que tropieces con ellas y te hagan detenerte y sopesar, valorar. ya sé que la gente entra y sale de tu cama o de tu vida (depende de la importancia que recibas) tantas veces como respiramos, pero una se tiene que quedar con los abrazos, y saber reconocer a ese alguien por ese puto instante, y si eso sucede sabes que serás capaz en ese momento de cometer errores, de esperar a que ocurra lo caótico, darle un revolcón a la vida y arriesgarse, probar, sentir, pararte a ver atardecer y disfrutar, querer, vivir, que sobre todo hay que vivir. un por qué sí, porque me apetece, aquí, tú. mira, si algo he aprendido es que al miedo hay que mirarle de frente, con mucha cara y sin descaro, y así dejarse llevar porque, aunque no sepa como coño se sale de Roma, ten muy claro que si lo supiera, me recorrería todos los caminos que llevasen a ella contigo. y qué sentimental me pongo cuando (te) quiero. 
pero de 'want' no de 'love' 
-o vete tú a saber ya-.

14 de diciembre de 2014

qué gusto da escucharte.

corre la vida hacia el futuro y yo me quedo en casa con los planes de domingo oyendo golpear el agua contra la ventana. y qué gusto da escucharte. son los objetivos la meta de esa maratón que me empuja a salir al escenario, delante de una sala oscura llena de gente, unos putos focos alumbrándome los ojos y taponándome los sentidos. y yo con el pánico anclado a la garganta, incapaz de articular palabra entre tanto silencio. a las chicas cuando nos hacemos mayores en la gasolinera nos hablan de usted, y la niñata del mercadona ya se toma la libertad de decirme ''señora''. el olor a mojado me ha taladrado la nariz y esta vez ha ahondado hasta el corazón, y qué poco me gusta abrirme (así, de este modo). mira, hoy domingo podría haber sido, si hubiésemos, eso de, quizás aparecer por tu barrio y plantarte una bandera blanca sobre el tiesto de la entrada. esperar media hora en cada calle a que nos cruzásemos. dejarte un post-it pegado en todos los cuarto ge de cada portal, por si coincide que es el tuyo. siempre he sido experta en romper copas de vino contra el suelo frío del salón, mucho antes de combustionar las arterias con la noche. el tiempo no se acaba y yo intensificando cada minuto por miedo a que el siguiente no le siga. vienen de madrugada a visitarme
 los temblores 
que no se curan con mantas 
(que ya podrías ser tú, 
así en este orden) 
que me hartan la cabeza y mientras tú te construyes muros de ladrillo visto, dejándote al otro lado del mundo sin ver nada, al fondo de la esquina de tu cama. mira, hay que querer quererse demasiado para llegar a ser alguien como tú. primero hay que querer, siempre es lo primero.

tu voz, 
que empezó estallándose en mitad de una guerra
contra los nudillos de mi mano 
ahora se ha vuelto ansiolítica
a mis sentidos.
y un abrazo, lo que daba yo ahora por un puto abrazo.

23 de octubre de 2014

otra vez contar hasta tres.

pierdo los papeles si me llegan noticias sin haberlas pedido. 
van directas a la maleta, junto con el montón de despedidas y 
de todos los cuentos que no puedes 
contarme. 
como si no hubieran pasado los años, 
me encuentro buscando tus ojos 
detrás del rastro de la gente 
que deja al pasar.
recuerdo las ganas, y el puto escalofrío en la nuca, 
y ahora 
estos nervios de la barriga. 
pero qué puta necesidad emocional
la que he creado dando vueltas
en una retroalimentación
que se muerde la cola.
y solo por dejar que te cueles por las cicatrices 
que ya deberían estar cerradas 
a cal y canto. 
los juegos que yo misma creo 
y recreo, 
con todas esas inkidsexclamacionesatardeceresdirectas que esconden el miedo 
a no marcar tu teléfono
(y un besito a mí misma por hacerme la dura).

a la tercera cerveza, que es cuando una está 
más sensible de lo debido, 
me acuerdo de todo menos 
de la última vez que me dijiste que no. 
porque siempre lo dejamos todo para otro momento, 
como si eso fuera sencillo 
o la única solución. 
y volaron los momentos como vuelan los aviones 
que te alejan, 
como vuela el tiempo cuando no quieres 
que se vaya. 
y bienvenido sea el puto invierno en pleno otoño.

mi cabeza tropieza por décimoquinta vez mientras mi amigo se hace un porro y me da lecciones de amor y difunde ideas sobre las oportunidades que hay que dar a los demás, eso de no encerrarse y conocer gente nueva. y mira
no. lo siento pero no.
y ahí estarás tú. en un futuro 
contándome frente al café u otra cerveza que te volviste a enamorar 
y yo otra vez 
contar hasta tres, 
respirar, 
y sonreír.

él sigue fumando porros y hablando de la filosofía de la vida, y ahí estoy yo, ahogando penas con una cucharilla.



soy la mejor escena de una película 
que no pondrán en la cartelera.
(y otro besito a mí misma por reconocerlo).

17 de octubre de 2014

demasiado lento.

te estoy besando mucho más lejos.
allí donde el otoño se fusiona con el frío y se vuelven
los minutos eternos
para todos los que jugasteis, 
y (me) perdisteis en otro tiempo.

todo a oscuras, 
un concierto delante de nuestros ojos
donde la razón y el corazón se van de festival
y nos dejan 
de vez en cuando 
tranquilas.
que nunca llegue la última canción
para que no se repita lo de la otra vez,
eso a lo que tú llamas 
la misma historia de siempre,
Porque detrás llega el abismo, 
y el abismo sordo
es herida en mis huesos.

entre tus manos y mi cicatriz, 
otro encuentro
para curarnos la puta manía de entregarnos 
la piel en el presente 
y dejar el corazón
en el pasado.

te estoy besando demasiado lejos
y quizás te esté olvidando
demasiado lento.

14 de octubre de 2014

cronifica ese sentimiento.




me he convertido en ese tipo de chicas a las que no les gusta recordar los momentos felices, porque les ponen triste. solía no acordarme de ti apenas, pero es fácil cuando es verano y todo el mundo te tiene entretenida con idas y venidas. que si una fiesta en casa de quién coño me importa, que si un almuerzo con yo qué sé en dios sabrá dónde. aprendí a concentrarte únicamente en un momento del día, concretamente en los atardeceres. pero tu silencio insonoro seguía martilleándome las costillas. 
volvería a mentirte como una puta si dejo caer que "solo a veces" me permito acordarme de ti cuando el termómetro marca bajo cero. sé que hay personas que trastocan la vida de otras, que hacen olvidar lo que hiere, o que se convierten en tu salvavidas oficial.
y sé que, por mucho que me joda, también hay personas a las que yo no puedo salvar, que eso les corresponde a otras hacerlo, pero no a mí.

y no sabes cómo me cronifica ese sentimiento.