Mostrando entradas con la etiqueta (no final). Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta (no final). Mostrar todas las entradas

4 de septiembre de 2015

septiembre.

que sí, que ya estás cansada de tanta mierda. que si la echas de menos reserva un billete de vuelo y coge un puto avión con ella. corre detrás de la línea dos de autobús y cómete cuatro, tres o cinco horas con tal de verla. atraviesa el mapa entero y empápate de lluvia o de granizo. quítale el coche a tu madre y cambia de país, de ciudad o de barrio y preséntate en la puerta de su casa a las ocho de la mañana, hasta que se despierte cabreadísima por las horas pero feliz de veros de nuevo. cuélate en un tren sin pagar y mata dos horas. ve andando si vivís a un paso, o corre si intuyes que llegas demasiado tarde. que si la echas de menos tanto como dices encontrarás una manera de llegar a ella. incluso si eso te deja sin pasta durante tres meses o hecha una mierda durante una semana. si tanto te importa, alguna manera tendrá que haber. 

septiembre sigue siendo septiembre.

25 de febrero de 2015

ya me decía mi madre.

te tiras tres años buscando fondos económicos para hacer cortometrajes de cinco minutos que al final -y con suerte- acaban publicándose en YouTube y no con el éxito que esperabas. y después de todo, profundizas en los fracasos, asumes los errores de enfoques de cámara, del entorno y del guión, y con lo aprendido te lanzas con todo tu coño a hacer una película eligiendo meticulosamente el personaje clave para desarrollar una trama argumentada con mucho tirón, con un (no) final inesperado y con bastante enganche, de esos que no te dejan apartar ni la mirada para rebuscar entre el cubo de palomitas. y de pronto, te encuentras con que nadie quiere financiártela, y mira por donde, tú ya gastaste todos tus ahorros necesarios para que se pueda estrenar en la cartelera. 

ya me decía mi madre que el cine últimamente estaba demasiado caro.

24 de diciembre de 2014

paradoja de la fuerza irresistible.

lo que rápido llega, rápido se va. pero, y lo que nunca ha llegado, ni ocurrido, ni le ha dado tiempo a ir mal, ni bien, ni siquiera a ir, eso ¿alguien sabe si acaba yéndose? somos capaces de engancharnos a algo que no existe, porque así todo parece más perfecto. porque si no existe -en la vida real-, no se puede romper. y ahora estoy contando instantes que me faltan, que ahora no es algo que exista, porque al igual que el tiempo, se consume. ahora es ya. y este ya fue un ahora. ni siquiera es el próximo minuto. y solo a mí se me ocurre planear los instantes que no existen. tiempo de estudio. tiempo de hacerse una foto en el espejo o mandar notas de voz. tiempo de vértigo que se agarra a la garganta cuando pienso que ando de espaldas al futuro (que tampoco existe). hemos sido circunstancias ancladas en sus historias. y las circunstancias nos han hecho a nosotros. y nosotros nos hemos amoldado a ellas. el invierno reblandece el corazón y derriba sus paredes, y a mí me ha caído demasiado cemento en los ojos y polvo en la boca, y mírame, no puedo parar de escupir tonterías.
creo que sigo a tiempo de irme sin entender a Benedetti, sin bajarme del coche, sin viajar a la costa por la carretera del mar, sin desaprender nada de lo que había pensado aprender.

hemos sido la paradoja de la fuerza irresistible. 
y si yo no me movía y tú no tenías la fuerza suficiente pues.


y escribo porque si no escribiera, todo sería un poco más difícil.
aquí (no) hay mayor finalidad.

27 de noviembre de 2014

la vida mata.

puede ser que sea la única que sepa que eres de las personas más especiales de la tierra, y de las pocas que aprecie tu valentía. sí, incluso más que tú. y lo que dices sin hablar. 
creo que la mayoría de la gente se pierde eso de ti. y es muy jodido.
también es jodido este sintigo tan amargo 
que hoy ha hablado por mí.
que yo no quiero volver al juego de palabras 
y reproches, porque no hay nada que reprochar.
ya no.
no quiero volver al silencio del otoño.
y sucede que la vida mata y noviembre saca su revolver y te apunta justo a las costillas. 
demasiado injusto para las dos.
y no, no es esa la guerra que quiero tener contigo. porque no quiero ninguna ya.
ya no.
no quiero ser lo malo del cielo que acontece esta noche, solo quiero llover y descargarme, y arrancar tu perdón del suelo
a ver sí así nievo.
no quiero cicatrices en el corazón, ni en las manos.
vuelvo a recurrir a las palabras, para pedirte perdón
una vez más, que ya me sé el final de esta historia
y esta vez no quiero que acabe mal.
qué injusta soy a veces.

y te pido mil veces perdón 
si tuviera que pedírtelo 
mil veces más.


14 de noviembre de 2014

la cosa está mejor.

la pista de baile está llena, y tú has preferido quedarte en casa. aquí no hay ninguna silla de plástico para sentarte. el suelo está lleno de cristales, y no me gustaría que te cortases al pisarlos. llevo bastante tiempo queriendo avanzar, pero es como si alguien desde arriba estuviese jugando conmigo a los sims y le diese a cancelar la acción cada vez que intento distanciarme de ti. tengo miedo de lo que aún queda por venir, muchísimo miedo, se podría decir que estoy cagada viva. y me apoyo a veces contra la pared para coger aire y continuar, como sosteniendo el mundo. mi amigo, el de los porros, me dijo una vez que la vida la elegimos nosotros, y que menos quejarse guapa, que nadie nos obliga a nada. y mira, yo el lunes necesitaba que me abrazaras y me dijeras alguna tontería, sentirte cerca solo. contarte todo lo que guardo y no escribo. tú me mirabas desde muy lejos como si yo fuera de porcelana y tuvieses miedo de romperme. hoy es viernes, y la cosa está mejor.
puede que no me oigas decir que siempre nos quedará parís, porque nunca estuvimos agarradas al vértigo de la torre eiffel, pero sí que habrás leído ya, aunque sea entre lineas, y más en días como hoy, cuánto de menos te echo, dublín.

por aquí es viernes, y la cosa está mejor.

23 de octubre de 2014

otra vez contar hasta tres.

pierdo los papeles si me llegan noticias sin haberlas pedido. 
van directas a la maleta, junto con el montón de despedidas y 
de todos los cuentos que no puedes 
contarme. 
como si no hubieran pasado los años, 
me encuentro buscando tus ojos 
detrás del rastro de la gente 
que deja al pasar.
recuerdo las ganas, y el puto escalofrío en la nuca, 
y ahora 
estos nervios de la barriga. 
pero qué puta necesidad emocional
la que he creado dando vueltas
en una retroalimentación
que se muerde la cola.
y solo por dejar que te cueles por las cicatrices 
que ya deberían estar cerradas 
a cal y canto. 
los juegos que yo misma creo 
y recreo, 
con todas esas inkidsexclamacionesatardeceresdirectas que esconden el miedo 
a no marcar tu teléfono
(y un besito a mí misma por hacerme la dura).

a la tercera cerveza, que es cuando una está 
más sensible de lo debido, 
me acuerdo de todo menos 
de la última vez que me dijiste que no. 
porque siempre lo dejamos todo para otro momento, 
como si eso fuera sencillo 
o la única solución. 
y volaron los momentos como vuelan los aviones 
que te alejan, 
como vuela el tiempo cuando no quieres 
que se vaya. 
y bienvenido sea el puto invierno en pleno otoño.

mi cabeza tropieza por décimoquinta vez mientras mi amigo se hace un porro y me da lecciones de amor y difunde ideas sobre las oportunidades que hay que dar a los demás, eso de no encerrarse y conocer gente nueva. y mira
no. lo siento pero no.
y ahí estarás tú. en un futuro 
contándome frente al café u otra cerveza que te volviste a enamorar 
y yo otra vez 
contar hasta tres, 
respirar, 
y sonreír.

él sigue fumando porros y hablando de la filosofía de la vida, y ahí estoy yo, ahogando penas con una cucharilla.



soy la mejor escena de una película 
que no pondrán en la cartelera.
(y otro besito a mí misma por reconocerlo).

2 de octubre de 2014

puestos de castañas.

el verano acaba de decir adiós,
con mucha seguridad y firmeza
y ha dejado paso a las lluvias de otoño
y su tedioso frío
y los enamorados que se agarran de la mano
mientras se dirigen a los puestos de castañas.
necesito darme una tregua y descansar
de todos estos sentimientos raros
que me estrujan los huesos.
hoy tenía muchas ganas de escribir
y hablar sobre todo lo que está acontenciendo 
y sobre lo que nada ocurre.
pero no sé que me pasa
que llevo más de una vida
y varios inviernos
sin saber cómo acabar las historias,
cómo empaquetar los recuerdos
o cómo terminar las fras

25 de septiembre de 2014

escupen.

nada cambia en esta puta ciudad.
las horas siguen siendo horas
y desde que empieza mi mañana
mareando con una cucharilla 
el azúcar del café
lo único que pasa, es el tiempo.
cuando me escupen 
tu nombre las tostadas
y  el dolor no se atreve a asomarse
porque tiene miedo.
y el miedo es solo de los valientes.

hoy he mirado por la ventana 
como si nunca antes hubiera visto llover.