15 de marzo de 2013

me apeteces, creo que no es tan difícil de entender. abrir un par de cervezas verdes alhambra reserva o una botella de vino tinto del supermercado de la esquina, qué más da. si en el fondo lo que queremos es emborracharnos y desgastarnos los lunares. lo que pase fuera, el ruido de los tranvías, los niños pequeños jugueteando con la pelota, nos da completamente igual. porque somos jóvenes mi vida, y podemos hacer lo que realmente nos dé la gana.

y qué coño hago yo llamándote mi vida.

14 de marzo de 2013


tienes razón en eso que dices que existen personas esquivas al cariño, y más aún cuando les pillas en un momento de sus vidas en los que, realmente, no saben cómo dejarte entrar entre tanto muro construido.  y ella era una de esas personas. la felicidad corría detrás de sus rizos con mis vans de leopardo blanco y negro, pero siempre me quedaba atrás, pisándole los talones. un día decidió coger un avión esperando verme en la pista de despegue, pero claro, yo no fui capaz de presentarme en el aeropuerto. ni en la puerta de embarque. creo que no es necesario decir que tuve que atarme de manos y pies a la silla de mi cocina para no salir en su busca. y justo cuando las azafatas de pelo repeinado comenzaron su rutina habitual flexionando brazos y manos, justo cuando el piloto encendió el motor y dejó correr las ruedas por el asfalto mojado, se percató de lo cerca que pude estar de hacerla feliz y lo lejos que ella estuvo de habérmelo consentido.
podríamos acabar follando en el suelo de mi cuarto, con la cama deshecha y la ventana rota en pedazos por el granizo. podríamos consumirnos como el trozo de hielo que ha caído sobre las sábanas. igual de frías, igual de húmedas, igual de duras. me pones tierna, me pones cariñosa, me pones a secas. me pones a secas no sería del todo verdad, entiéndelo tú como quieras. podríamos perder la conciencia de ti y de mí, de eso de no estar juntas. podrías venir a comerme la boca y no dejarme decir tantas cursilerías.

me dijiste que los polvos de despedida son los mejores.
pues permíteme que lo dude.

12 de marzo de 2013


me apetecería que vinieras a buscarme aquí. y tocaras la puerta y te metieras de golpe en mi habitación. por sorpresa o con una llamada como aviso, eso me da igual. me gusta tanto la alegría de algo que llega así, sin más, como esos nervios que se agarran a la tripa cuando esperas con ansia. quiero que vengas tú. no quiero que seas una superheroína, me conformo con que seas capaz de subir todas estas cuestas y escaleras para verme. y si no vas a venir nunca a rescatarme dímelo ya para ir inflando este puto salvavidas que llevo siempre guardado en la mochila.

cámbiame esta cara de pato
por una sonrisa de las tuyas.

11 de marzo de 2013

aquí no se trata de suplicar nada, ni siquiera de preguntar qué pasa. se trata de seguirte corriente abajo, a tres metros de la superficie. arrastrarnos hasta un cuarto oscuro donde perdernos. eres el río más profundo donde me he ahogado. y yo te sigo del río a mar abierto, cariño. yo te sigo.

cuando te quieres dar cuenta
la canción que más te gustaba 
se la estás dedicando a otra persona.

3 de marzo de 2013



puedo hablarte de mi tierra, de mi mar y de todos los miradores que existen subiendo montes y que la gente va para contarse los secretos. aquí puedes respirar el olor a salitre, y mojarte toda la cara sin que te escuezan los ojos. podemos incluso escribir nuestros nombres con los dedos en la arena y esperar a que la orilla los borre. te puedo hablar de cómo suena una guitarra andaluza o de cómo es nuestro humor, pero imagino que eso ya lo sabes. además podría enseñarte callejones por los que nunca he pasado y descubrir nuevos lugares, de esos que yo digo que tienen mucho rollo.

yo te puedo dar mi mundo a largo plazo
y a corto un trago de vino.

1 de marzo de 2013

me he propuesto escribir algo pero sin pensar en ti.
(mierda, otra vez lo he hecho)