11 de agosto de 2011

y he dejado de ver llover en tus ojos. ya has cedido el paso al verde que sale de tus iris.
y yo estoy loca por volver a perderme en tu profundidad.

10 de agosto de 2011

es que me doy cuenta que no me hacen falta más barras de labios, tacones o pintauñas que no provengan de ti.
que únicamente me gusta la pintura que dejan tus labios en mi boca.

9 de agosto de 2011

un té (con) amo(r), por favor.

8 de agosto de 2011

qué buena combinación la de sandía y tus besos
hasta cambio los muebles de lugar si están ubicados en contra de tu Karma. echarme la cama al hombro y mudarla por el escritorio y aquel cuadro. todo para que tu sonrisa vaya acorde con tus ojos. si lo sé, en el fondo todos tenemos un día malo. de esos que prefieres meterte bajo la sábana, esconder tu cabeza dentro de la almohada y ahogar un grito al vacío -acompañado de tres lágrimas-.
pero ese no es el enigma. el problema viene cuando ese día se multiplica por dos, le sumas seis y lo elevas al cubo. y qué haces ahora con 512 días de aflicción y amargura.
sólo tienes que cerrar los ojos y dejar caer tu brazo sobre el colchón. y apareceré a tu lado esta noche.
ésta y las 511 restantes.

3 de agosto de 2011

y creo que se me han acabado todas las palabras. que ya no sé cómo decírtelo. o cómo hacértelo saber. así que seguiré con mis peripecias que saben entretenerte mejor que yo. mientras tanto estaré detrás tuya, tan escondida, que cuando menos te lo esperes me tendrás encima comiéndote el corazón.
y no te quedará otra que contar los minutos que faltan para que ese color de labios pase a los míos.

2 de agosto de 2011

y... ¡¡HA SIDO NIÑA!!

hace tiempo bajó de un tren cualquiera la ''oportunidad'', y yo supe agarrarla a tiempo (además son de esas oportunidades que sólo se suben a los trenes una vez en la vida, el resto del tiempo viajan en autobuses que nadie coge, de esos que responden al título de ''sin servicio''). y desde entonces, la tengo guardada en una cajita fuerte, junto a tu camiseta de Camden Town con el estampado de una caravana de los ochenta (ochenta y dos, que me gusta más).

aún me acuerdo cuando decidimos irnos a cualquier otra parte, solamente tú y yo. y así lo hicimos. recuerdo como aquella noche la cerveza se hizo con nuestro cuerpo en un barrio perdido de Londres y no supimos responderle de otra forma que no fuera con risas y algún que otro beso. y tampoco olvido el acto de rebeldía que tuviste al pisotear la pulsera que meses atrás te habías comprado con la esperanza de encontrarnos -sabías que sería yo quien te daría motivos para deshacerte de ella-.

y es que me pasa que no paro de pensar en que todo ha mejorado desde entonces. tu sonrisa ha dejado huella en mi moflete y ya ni siquiera mi pelo sigue un orden correcto. y todo por tu culpa. por culpa de este cosquilleo llevo meses con la cabeza en tu ombligo y con mis labios en tu voz. antes cuando dejaba mi mente en blanco no pensaba en nada más. ahora cuando intento hacerlo sólo me salen cursilerías que decirte al oído.

y también sé, que como todo lo bueno, hay una pequeña y diminuta parte mala. pero de esa ya nos encargamos tú y yo de que nunca nos gane. además me ha confesado que ya está cansada de luchar y que ha ido a comprar una bandera blanca para regalárnosla. en el fondo yo creo que la echaremos de menos, pero sí. se está mejor sin ella, que a veces esa parte se convierte en gigante y no me deja ver las cosas como son, sino como yo quiero que sean.

todas estas letras ordenadas formando palabras no tenían la misión -en un principio- de rellenar la página entera con cursiladas varias. ni siquiera había pensado escribir ninguna cursilada. aunque a estas alturas, ellas son las únicas que saben definir mi estado.

hoy día 2 de agosto escribo porque si no escribiera todo me sería mucho más difícil, y sonrío porque me haces sonreír. y quiero seguir ahogándome de alegría y llorando de risa por tu culpa. jugar a ser jóvenes y disfrutar de ''esto''.


disfrutarnos hasta que el mundo se acabe.